La introducción del Renacimiento en Mallorca

Este movimiento nace en Italia en el siglo XV. Se extenderá a Mallorca hacia principios del siglo XVI, concretamente vinculado a la ejecución del retablo mayor de la Cartuja de Valldemossa, en 1512, realizado por dos exponentes del Renacimiento español: Damià Forment y Ferrando de Coca.

A partir de la fecha citada, el desarrollo de este estilo es desigual: primero afectará a las artes plásticas religiosas (pintura y escultura), extendiéndose un poco más tarde a la decoración arquitectónica. El primer mecenas de este arte será la Iglesia y, más tarde, será continuada esta promoción por la nobleza mallorquina, que querrá implantar la nueva moda en las fachadas de sus casales como forma de propaganda y prestigio, con un gran desarrollo de la heráldica (ya desde el siglo XV). Sin embargo, cualquier corriente artística pasa al principio por una fase de transición o inicial, que en el caso del Renacimiento, el historiador Santiago Sebastián llama Protorrenacimiento.

La irrupción de la nueva corriente está relacionada con una serie fenómenos que se están dando en Europa ya desde el siglo XV: el desarrollo del Humanismo y del coleccionismo, como distintivo social. Además, la influencia valenciana será uno de los principales influjos del arte renacentista mallorquín, sobre todo artistas como Yáñez de la Almedina, Juan de Juanes, Vicenç Massip, etc.

También se da un acontecimiento importantísimo en la ciudad de Palma, que es la visita del emperador Carlos V a Mallorca en 1541. Para ello, la Universitat de Ciutat se plantea la metamorfosis de la ciudad para darle una nueva imagen más moderna y transmitir la idea de ciudad ideal, de carácter clásico y mítico, para rendir honores al emperador. Para ello se prepararon una serie de arquitecturas efímeras con características clásicas, como arcos de triunfo, órdenes clásicos (dórico, jónico, corintio, compuesto y toscano), guirnaldas…, colocados en diversos puntos de la ciudad recordando el estilo de la Antigüedad Clásica (uno de los principios del Renacimiento, ya que éste es un “Renacer de la Antigüedad”).

Sin embargo, no podremos hablar de un Renacimiento puro en Mallorca, sino que éste será epidérmico, superficial, afectando especialmente a las artes plásticas y, en el caso de la arquitectura, mayoritariamente a la decoración arquitectónica de fachadas, patios, etc.