La isla de Cabrera

En esta isla, la más grande del archipiélago de Cabrera, son abundantes los lugares donde se encuentra material cerámico correspondiente a la Antigüedad tardía. Este hecho se debe a dos causas muy diferentes y que no tienen nada que ver una con la otra. La primera en el tiempo es la instalación de la citada comunidad monástica en los siglos V-VII d.C., la cual generó muchos restos. La otra es el confinamiento, entre 1809 y 1814, de más de 9.000 prisioneros franceses en un espacio tan pequeño como Cabrera. Leyendo los testimonios de los supervivientes de ese campo de concentración y la literatura que sobre ellos se ha ido publicando, queda evidenciado que aquellos cautivos construyeron sus cabañas a partir de restos preexistentes en la isla. De hecho, también se dedicaron a realizar excavaciones para recuperar ciertos elementos, como capiteles y monedas, para intercambiarlos por alimentos con sus vigilantes. Las carencias de estos prisioneros eran tan grandes que parece que también se aprovecharon otros utensilios, como las cerámicas antiguas más bien conservadas. Por todo lo que se ha visto hasta ahora, no hay duda que este enorme contingente de prisioneros franceses debió causar una mayor dispersión de materiales de época antigua y, por lo tanto, se ha de ser muy prudente a la hora de extraer conclusiones de los estudios sólo basados en trabajos de prospección.