La zona de las murallas: La Portella

Continuaremos paseando por la explanada exterior del lateral derecho de la Catedral (fachada del Mirador) y estaremos caminando junto a las murallas medievales. Bajaremos por las escaleras que encontraremos a la derecha al final (al lado del Palacio de la Almudaina) del paseo. Llegaremos al Parque del Mar y a la izquierda, incrustada en la muralla, nos encontraremos con la puerta de la Portella.

Continuamos el recorrido paseando sobre las denominadas murallas renacentistas, de gran envergadura y potencia defensiva. Se trata del quinto y último recinto fortificado de Palma, que se inició hacia el año 1560 sobre un proyecto posiblemente del ingeniero de fortificaciones milanés Giambattista Calvi, si bien la forma y el impulso definitivos son obra del lombardo Giacomo Paleazzo, conocido como Fratín. Básicamente se debía acoplar al perímetro del viejo y caduco cuarto recinto musulmán, que había sido reutilizado tras la conquista catalana, y que era una mezcla de sillares de marés y de segmentos de tapia. El recinto era evidentemente inútil por los adelantos de la técnica militar, especialmente por la generalización del uso de la artillería. Los antiguos paramentos rectilíneos fueron sustituidos por una serie de ángulos y de rectas que mutuamente se cubrían y auxiliaban en caso de ataques. Las nuevas murallas aportaron un complicado sistema de baluartes, puertas, puentes, valles y hornabeques que se fueron construyendo a lo largo de más de doscientos años. A pesar de que todos podamos pensar que el recinto debía proteger fundamentalmente la ciudad de los peligros que pudieran surgir por vía marítima, en primer lugar se hicieron las murallas que se orientan hacia el interior. Posteriormente se emprendieron las que dan al mar, concretamente entre los años 1715 y 1801. Paradójicamente, este avanzado y completo recinto defensivo no se mantuvo completo durante muchos años, puesto que en el año 1873 se empezó a destruir, concretamente por la zona de la Lonja. Nos detenemos ante la Portella, un arco de medio punto rematado por un frontón curvado, con un escudo borbónico en el centro, fechado en 1785. Unos pasos más allá se encuentra la homónima puerta medieval.