Las murallas de época antigua

El recorrido se realiza por el casco histórico de la ciudad de Palma. Se inicia en el Palacio episcopal, situado frente al mar, detrás de la cabecera de la Catedral de Mallorca, en la calle Mirador, nº 5. A continuación nos dirigiremos por la calle del Palau hasta llegar a la calle de Sant Pere Nolasc. Giraremos a la derecha y a pocos metros veremos a la derecha la puerta de acceso als Jardins del Bisbe. Para ir al Arco de la puerta de la Almudaina, nos meteremos por la calle perpendicular que es la calle Zanglada. La recorremos hasta el final y giramos a la derecha donde a escasos metros encontraremos el Arco. Para seguir la ruta, iremos en la misma dirección, llegando a la calle Morey y girando a la derecha. En el nº 8 está situado Can Alabern, en cuyo interior se encuentra la placa romana.

Pere de Alcántara Peña ya en el año 1887, observando la trama de la ciudad de Palma y sin ninguna excavación arqueológica realizada, fue capaz de entrever un recinto murario que él suponía del siglo V d.C. Dicha fortificación tendría una planta cuadrangular un tanto irregular con una fachada marítima que iría desde el Palacio de la Almudaina hasta el Palacio diocesano. Después giraría hacia el norte por detrás de este último, pasaría entre las calles Morey y Zanglada, y llegaría un poco más a septentrión del arco de la puerta de la Almudaina. Aquí giraría hacia el noroeste hasta sobrepasar el edificio del actual Consell de Mallorca. Finalmente, en algún punto de lo que fue el convento de Sant Domingo, la cerca se dirigiría otra vez al mar, es decir, hacia el Palacio de la Almudaina.

Entre los pocos restos visibles de la muralla, podremos contemplar en el patio de la casa Alabern, por donde también pasaba la muralla, un epígrafe de época romana donde se pueden leer las letras MENLIAE C·F SEVERAE, es decir dedicada a Manlia Severa, hija de Cayo.

En el avance de nuestra ruta podremos observar un tramo de la muralla localizado en los jardines del Palacio episcopal. Allí se puede apreciar un lienzo bastante largo y lo que parece ser una de sus torres. Se conserva otro tramo de muralla con parte de una torre en el edificio que hace esquina entre las calles Morey y Sant Pere Nolasc, pero para poder hacer la visita debe solicitarse permiso a los dueños del edificio.

La ruta por la supuesta muralla “romana”, siguiendo el mapa trazado, acabaría en el arco de la puerta de la Almudaina. Dicho arco no es ni mucho menos el original, sino que es el resultado de múltiples reparaciones de época medieval, a tenor de las reducidas dimensiones de la flecha del arco y de la tosquedad de sus dovelas. A su derecha, mirando desde el exterior, se puede apreciar un buen lienzo de la muralla y parte de otra de sus torres. La parte de esta construcción defensiva que correspondería a época antigua está hecha con grandes sillares bastante bien escuadrados, colocados a veces a soga y tizón. Sus torres son de planta cuadrada y se encuentran siempre en la cara externa de la muralla.

Un tema ciertamente controvertido para la historiografía de la historia de Palma es el de la datación de este recinto murario. Varios autores lo han querido situar en el momento de la fundación de la ciudad (Siglo II a.C.) pero lo cierto es que todos los datos arqueológicos recogidos en tres excavaciones distintas, nos indican que debe situarse en un momento muy avanzado del imperio romano (siglos IV o V d.C.) o ya de época vándala o bizantina. Sería pues una reducción de los límites defendidos de la ciudad que abarcaría sólo el barrio de la Almudaina. La ciudad romana, en cambio, sería más grande, abarcando parte de los barrios de Monti-sion y de la Calatrava en su lado oriental, y hasta el Borne en su lado occidental.