Las zonas rurales

Nuestro conocimiento de lo que sucedió en las zonas rurales de las diversas islas todavía es muy precario. Por los materiales hallados en prospecciones podemos observar que la ocupación humana de las áreas rurales fue la mayor que jamás se había conocido. Una buena muestra del control que ejerció el Estado romano sobre el campo son los restos fosilizados de centuriaciones que encontramos en la parcelación de Mallorca. Los centros de explotación agraria característicos de la época romana para todo el Imperio fueron las villas. Curiosamente, sin embargo, en nuestra tierra todavía se conocen muy pocas y solamente en unas cuantas se han realizado excavaciones arqueológicas remarcables. En Mallorca tenemos los casos de Sa Mesquida, en Santa Ponça-Calvià; Can Maiol, en Felanitx, y Son Matet, entre Maria de la Salut y Llubí. En Menorca, resulta extraño que todavía no conozcamos ningún ejemplo de villa típicamente altoimperial. En Mallorca y Menorca un hecho que se debe destacar es el de las evidencias de la continuidad de ocupación en muchos yacimientos de época talayótica. En estos asentamientos, tal y como en las villas y en las ciudades, se incorporaron nuevas técnicas constructivas, como el uso del cemento romano para estructuras o pavimentos (opus caementicium y opus signinum), los tejados hechos con la combinación de tejas planas y curvas (tegulae e imbrices), etc. En Eivissa también se aprecia esta continuidad en el emplazamiento de las residencias rurales. Allí, sin embargo, este hecho nos tiene que extrañar menos ya que las explotaciones agropecuarias púnicas eran mucho más similares a las romanas de lo que debieron ser las talayóticas.