Los cristianos viejos o “de natura”

La población de origen catalán constituía en la sociedad mallorquina nacida con la conquista del 1229 el grupo predominante, tanto culturalmente como socialmente y demográficamente. Esto explica que, durante la Edad Media, el apelativo catalán se convirtiese en Mallorca en un sinónimo de cristiano viejo —o de natura, usando la terminología mallorquina de la época- y que fuera empleado, conjuntamente con el genérico cristiano, para distinguir a los cristianos de natura de los esclavos, de los libertos (esclavos que habían conseguido la libertad), de los judíos, los conversos y por los descendientes de todos ellos. Así puede apreciarse en las ordenanzas y capítulos de los gremios, en las disposiciones y órdenes de ámbito general y en documentación de diversa índole. Por ejemplo, en 1384 se mandó que “alcuna filla de cativa e de català o de altre home franc (…) no gos portar draps de seda” y en 1420 se prohibió que el oficio de curtidor fuera ejercido por “negun catiu ne que sia estat catiu, o fill de catiu o cativa, si doncs no era fill de cativa e de català”. En este contexto, esta afirmación onomástica no conllevaba ninguna vindicación de catalanidad política. Simplemente, remitía a una condición social, asociada a un origen mayoritario y a la profesión del catolicismo romano, mediante la cual la mayoría cristiana de natura pretendía remarcar que su condición de grupo social dominante y mayoritario tenía sus raíces en la conquista de Mayûrqade Jaime I.