Monumento a los corsarios ibicencos

Volviendo de nuevo a la calle de las Farmacias (que en esta altura se denomina calle de Antoni Palau), cogiendo la segunda calle a mano derecha, encontramos el carrer del Mar, que desemboca en la plaza de Antoni Riquer, donde se encuentra el monumento a los corsarios ibicencos.

La construcción del monumento fue idea de Isisdor Macabich quien, mientras estaba realizando un trabajo sobre el corso en el año 1905, se percató que al año siguiente se cumplían cien años de la gesta del corsario ibicenco Antoni Riquer, quien capturó en el año 1806 el barco inglés Felicity capitaneado por el corsario italiano Miguel Novelli conocido como “el Papa”.

Dado que el enfrentamiento naval se produjo a la vista de los ibicencos, situados sobre las murallas, la acción de la captura del Papa siempre se había considerado como la hazaña más importante de la historia del corsarismo pitiuso. Macabich creyó que era oportuno conmemorar ese aniversario y así lo manifestó en un artículo publicado en la prensa. La propuesta recibió la aceptación popular y pronto se creó una comisión para ocuparse del asunto. Fue así como se decidió impulsar una suscripción popular para erigir un obelisco en homenaje a Riquer y a todos los corsarios ibicencos. La primera piedra fue colocada en julio de l906 durante una fiesta multitudinaria, pero el proyecto quedó estancado hasta el año 1914 en que se encarga al taller de los escultores catalanes August y José María Font.

El monumento fue inaugurado el 6 de agosto de 1915. La placa de uno de los lados del monumento tiene una representación del barco Verge del Rosari, llamado también Sant Antoni i Santa Isabel, que gobernaba el capitán Riquer cuando abordó al barco enemigo. Los otros tres lados tienen diferentes inscripciones.