Organización

Por otra parte, la división administrativa de las Baleares, realizada a efectos fiscales y reflejada en la documentación posterior a la conquista de 1229, se basa en la división del territorio en distritos administrativos denominados Yuz (pl. Ayza). Muchos de ellos llevan nombres de tribus o clanes bereberes, de los que derivan topónimos actuales como Artà o Manacor. En otros casos llevan nombres descriptivos también de origen bereber, como Sineu o Inca. Algunos son topónimos descriptivos derivados del árabe, como Banyalbufar, Bunyola o Valldemossa y en otros el topónimo ha desaparecido al haberse aplicado su traducción directa, como montaña o albufera. Este tipo de división es muy arcaico en el mundo islámico, y se utilizaba para aquellos territorios extensos, poblados por tribus y cuya base económica solía ser la ganadería.

A partir del año 1013 se produce la fragmentación del califato de Córdoba en multitud de pequeños Estados conocidos normalmente bajo el nombre de “Taifas” (fragmento en árabe). En muchos casos el mantenimiento de esos nuevos Estados supuso un incremento de la presión fiscal sobre las comunidades campesinas.

Las Islas Baleares quedaron incluidas en el territorio de una “taifa” con capital en la ciudad de Denia. Este Estado, territorialmente muy reducido, entró en conflicto con las comunidades campesinas, al exigir, además de los impuestos establecidos coránicamente, un control sobre la producción ganadera. Se trata de uno de los pocos conflictos que han quedado reflejados en la documentación escrita entre comunidades de campesinos y el Estado islámico.

En 1087 el territorio peninsular de la taifa de Denia es incorporado a la de Zaragoza. Poco después el que era gobernador de Baleares proclama su independencia y empieza a acuñar moneda a su nombre. La ciudad de Palma (Madina Mayurqa), que hasta ese momento había albergado a los representantes de un Estado más o menos lejano, se convierte en capital de un Estado islámico. En esta época se realizó la única y gran ampliación de su recinto amurallado, hasta entonces limitado al de la antigua ciudad romana situada en el mismo solar. Ello fue posible a partir de los impuestos recaudados a las comunidades campesinas y de los beneficios obtenidos del control del comercio a larga distancia y del corso practicado por el Estado taifa.

El sistema hidráulico condicionó en gran medida el trazado de las nuevas murallas y de las calles que se conformaron en su interior. Se trataba de una muralla de tapial con torres cuadrangulares, foso y barbacana. Sus puertas estaban rodeadas por una estructura arquitectónica de planta rectangular diferenciada del muro. Este nuevo recinto dejó en su interior parte de la huerta de Palma, que se había diseñado poco después de la conquista y que utilizaba el agua de una surgencia natural conocida entonces con el nombre de Ayn al-Amir (Fuente del Emir), actualmente la Font de la Vila.

La práctica del corso era, como hemos señalado antes, una de las fuentes de financiación del Estado taifa, y ello le llevaba tanto a firmar tratados comerciales con determinados estados como al ataque de las naves de otros. La situación se prolongó hasta 1114, cuando una flota pisano-catalana realizó una razzia sobre Baleares con la intención de obtener un botín y arrasar las infraestructuras urbanas. Mubassir Nasir al-Dawla murió durante el asalto, después de haber solicitado ayuda al Estado almorávide, que en aquel momento controlaba gran parte de la península Ibérica, a parte de extensos territorios norteafricanos. Cuando por fin llegó la flota almorávide, los asaltantes ya se habían marchado y la ciudad se encontraba totalmente arrasada. El nuevo Estado se mantuvo hasta 1152, cuando se desmoronó frente a los almohades. El gobernador de aquel momento, un miembro de la familia Ganiya, aprovechó esta circunstancia para declararse independiente. Sus descendientes intentaron en balde recuperar los territorios africanos que habían sido controlados por almorávides. Esta decisión supuso multitud de luchas internas entre los miembros de la familia y, debemos suponer, un importante incremento de la presión fiscal sobre las comunidades campesinas.

Durante la época almorávide se reconstruyó la ciudad, se urbanizaron nuevos espacios intramuros y creció su número de habitantes, al llegar almorávides que huían de la ocupación almohade. En 1202 las Islas Baleares son incorporadas al territorio del Estado almohade y, a pesar de nombrar los correspondientes gobernadores, su presencia fue cada vez más difusa, incrementándose las luchas entre los grupos que pretendían controlar el poder. Cuando se inició el ataque de las tropas catalanas la resistencia tuvo que ser organizada por los denominados “viejos” (jefes de clanes) y por los miembros de la jerarquía religiosa.