Planta baja

Del interior del castillo destacamos, en primer lugar, el vestíbulo, rectangular y de bóveda rebajada, con una lápida dedicada a Alexandre Jaume i Rosselló, la puerta de la dirección del castillo (izquierda) y una puerta de arco de medio punto (derecha) que comunica con la planta noble. Podemos dar la vuelta al corredor de la planta baja, donde se hallaban las dependencias del personal de servicio y de los soldados de la guarnición. Nos fijamos en el techo de madera y en la arquería de 21 columnas de madera cuadrada achaflanadas, donde se apoyan arcos de medio punto. La pared medianera cuenta con ventanillos abocinados y quince puertas, cuatro de arco de arco de medio punto y diez adinteladas.

El patio de armas, de planta circular, cubre un inmenso aljibe que se completa con un gran brocal cuadrado. Los elementos más destacables son el pavimento de piedra de Santanyí, la moldura perimetral, y el alero de madera con ménsulas, de casi dos metros de anchura.

En 1931, durante los primeros meses de la II República, el Estado cedió la fortaleza y el bosque al Ayuntamiento de Palma, gracias especialmente a las gestiones de Alexandre Jaume. El año siguiente se fundó el Museo de Bellver, que con el tiempo sería el Museo de Historia de la Ciudad. Las salas de la planta baja alojan actualmente este museo que permite conocer la evolución urbana y histórica de la ciudad de Palma, desde la edad del Bronce hasta la actualidad.