Planta noble

Ascendemos a la planta noble por una escalera de dos tramos, moderna, que sustituye a la antigua escalera de caracol. La cubierta del corredor tiene 21 tramos de bóveda de crucería, como todas las estancias de este piso. La pared medianera tiene trece puertas y once ventanas, nueve de las cuales geminadas, mientras que la galería que se abre al patio tiene un total de 42 arcos apuntados sostenidos por columnas de fuste octogonal, formando tréboles calados o trifolios. La base es diferente según si pertenece a los arcos grandes o a los pequeños: los primeros tienen base de sección cuadrada, con una entalladura en sus ángulos, mientras que los arcos pequeños tienen base octogonal; los fustes son de grosor variable y los capiteles tienen un relieve de plumas u hojas.

Una de las estancias de esta planta es la capilla de Sant Marc, con puerta de arco de medio punto, coronado por una cruz trilobulada; conserva el pavimento original, de azulejos con decoración geométrica de color verde, y restos de pintura mural con representaciones religiosas. El nuevo retablo data de 1718 y fue patrocinado por el gobernador del castillo, Pere de Montellano, y su autor fue Antoni Ventallol. Actualmente, tras el altar se encuentra un palio o frontal bordado que representa el Ángel Custodio de la Ciudad de Mallorca, flanqueado por representaciones de San Gregorio y Santa Práxedes. La sala conserva restos de pintura mural.

En 1408 se designó a los monjes cartujos de Valldemossa como gobernadores titulares de Bellver con derecho a nombrar un lugarteniente y entregarle las llaves del castillo. Una real orden de 1719 disolvió esta potestad, pero el monasterio conservó el señorío, y se percibía una renta anual de 50 libras hasta la Ley de Desamortización promulgada por Mendizábal (1835). El 13 de junio de 1867 fue el último día que se celebró misa en la capilla del castillo; los ornamentos litúrgicos fueran trasladados al oratorio del Hospital Militar.

A continuación, entre la torre noreste y la torre este, encontramos dos cámaras. La primera cuenta con un hogar relativamente moderno, situado ante el cabezal de la escalera de caracol que sube de la planta baja, y en la pared exterior, se abren dos ventanas. La segunda cuenta con una ventana geminada y un portal de dintel lobulado que comunica con la torre de levante.

En la siguiente estancia encontramos la sala Jovellanos, donde pasó cautiverio entre el 5 de mayo de 1802 y el 6 de abril de 1808 el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), antiguo ministro de Carlos IV y víctima de la política de Godoy. A pesar de las duras condiciones del confinamiento, Jovellanos escribió diversas obras en el castillo, algunas con la fortaleza misma como punto de partida. En la pared de la izquierda según se entra, se encuentra una lápida dedicada al escritor y pensador, coronada con un busto trabajado por el escultor Jacinto Mateu y una inscripción con letras doradas. En esa misma pared y también en la que mira al exterior hay restos de grafitis murales con versos manuscritos por Jovellanos, ambos enmarcados sencillamente y conservados sobre el estuco antiguo.

A continuación se encuentran las estancias reales, es decir el salón del trono, con un trono con doselete y dos pinturas de K. Krekovic que representan a Jaime I y la muerte de Jaime III, y la sala de la Reina, que conecta por una pequeña puerta con la torre sur.

Le siguen las estancias qua actualmente alojan los fondos de la colección del cardenal Antoni Despuig i Dameto (1746-1813), donde se exhiben lápidas, objetos romanos y copias clásicas del siglo XVIII distribuidas en tres estancias, y finalmente la cocina, muy grande y espaciosa, con una gran campana con revellín situada sobre el antiguo hogar, una pila con un panel cerámico dedicado a San Sebastián y otra pila dedicada a Nuestra Señora de la Merced.