Plaza Joan Carles I

De la plaza de Cort, descendemos las escaleras del Pas d’en Quint, pasamos por la calle de Sant Nicolau y, por la calle Brondo, llegamos a la plaza de Joan Carles I (plaza de las Tortugas).

En la esquina de la plaza con la calle de la Unió, cerca del Bar Bosch y delante del Casal Balaguer, estaba el edificio llamado Can Brondo, hoy desaparecido. En 1936 era la sede del Gobierno Civil. El 18 de julio por la mañana ya llegó a las Islas la noticia del “pronunciamiento” de Marruecos. El Gobierno Civil tomó inmediatamente algunas precauciones, que resultaron inútiles: interrupción de las comunicaciones telegráficas y telefónicas con la Península, alejamiento de los pilotos militares, interrogatorio de Goded, contactos con los jefes militares.

El gobernador civil de las Baleares, el escritor madrileño Antonio Espina -que había tomado posesión de su cargo el día 10- llamó a su despacho al general Goded para preguntarle si el Gobierno de la República podía contar con su adhesión. Goded contestó: “No faltaba más ¡naturalmente”! y Espina se dio por satisfecho. Como dice Josep Massot i Muntaner, los representantes del Frente Popular de las Baleares, inquietos por la marcha de los acontecimientos, acordaron manifestar su adhesión a la República y dirigir un llamamiento a todos los ciudadanos, “a los republicanos y a los obreros, y en general a todos los trabajadores libres” para que estuvieran dispuestos con toda energía y en cualquier terreno a defender el régimen republicano contra un posible intento subversivo y reaccionario de los enemigos de la República y del pueblo. Pidieron armas a Espina, en previsión de un levantamiento de los militares y de las fuerzas de la derecha, pero el gobernador respondió que tenía fuerzas suficientes para garantizar el orden y que Goded le había dado palabra de honor de mantenerse al lado del Gobierno legalmente constituido.

Pocas horas más tarde, estos mismos efectivos, sorprendidos por la declaración de estado de guerra, tuvieron que huir o esconderse. A las 5 de la mañana del 19 de julio, desde su despacho, Espina dio la orden de declarar una huelga general de protesta. Pero poco después de las 7:30 h. fue detenido por los militares y trasladado al fuerte de Sant Carles. Goded recomendó a García Ruiz que respetara la vida de Espina, y fue internado en el Hospital Psiquiátrico, dado por loco.