Pollença: plaza mayor e iglesia de Nostra Senyora dels Àngels

Desde Alcúdia nos dirigiremos, por el Port de Pollença, al pueblo de Pollença, hasta llegar a la plaza mayor de la población, en las inmediaciones de la iglesia parroquial, donde podremos retomar el relato.

Pollença, según parece, era una villa decididamente agermanada. Durante el asedio de Alcúdia, los habitantes de Pollença protagonizaron incursiones en el término de la población vecina, aunque también padecieron las de los resistentes en la ciudad fortificada. En una carta de 14 de octubre, Carlos I había ordenado a los agermanats que dejasen las armas. Los representantes de los pollencins se negaron a tal pretensión, alegando que harían tal cosa cuando recibiesen esa orden desde Ciutat. Probablemente esta respuesta decidió al ejército, comandado por Juan de Velasco y por el antiguo virrey Miguel de Gurrea, a someterla por la fuerza. El día 29 de octubre las fuerzas imperiales tomaron fácilmente la población, que fue saqueada sin contemplaciones. La iglesia parroquial de Santa María se convirtió en el improvisado refugio de la población, desde el cual hostigaba a los efectivos del ejército real que se concentraron en la plaza. Los soldados –y seguramente sus dirigentes— no debían estar dispuestos a esperar la rendición, ya que optaron por un método expeditivo y ciertamente brutal para vencer la resistencia. Prendieron fuego a los dos portales de la iglesia, provocando la muerte por asfixia, sin contar los hombres adultos, de unas doscientas personas entre mujeres y niños. El ejército real, una vez conseguido el acceso a la iglesia, se dedicó a asesinar pollencins, mientras el resto de la población huía, despavorida, hacia las montañas. Así se describe en diversas fuentes, algunas de ellas escritas por un mascarat: “E així los soldats veient que els nafraven de l’Eclésia posaren foc als dos portals a les portes, de què s’ofegaren circa [aproximadament] entre dones, nines, arlots i minyons, circa de ·CC· [200] ànimes. E així moriren molts hòmens e lo visrei n’ofegà molts i penjà e l’armada n’hi matà molts e tota la gent de la vila fugí per las muntanyes”. La llegada de refuerzos agermanats, procedentes de Sa Pobla, no sirvió de nada, ya que fueron vencidos sin dificultades y sufrieron numerosas bajas. Poco queda de la antigua iglesia parroquial en que se refugiaron, y murieron asfixiados, tantos pollencins.

Sobre el solar del templo incendiado en 1522 se construyó una nueva iglesia, finalizada en la década de 1570 y substituida a su vez por el templo actual, bajo la advocación de Nostra Senyora dels Àngels, de estilo barroco y levantado durante el siglo XVIII.