Possessió de Son Vives, Sant Llorenç des Cardassar

Giraremos a la derecha hacia la avenida de Salvador Juan. La recorreremos hasta el final y nos incorporaremos a la Ma-15 en dirección Artà. Dejaremos Sant Llorenç a la izquierda y nos encontraremos con una rotonda, por la que podemos continuar por la Ma-15 o por la carretera Sant Llorenç-Son Servera. Cogemos esta última y en el Km 2,750, accederemos al camino particular donde se encuentran las casas de possessió.

En la Edad Media la casa era denominada Torre de Pardines. Elisenda Pardines, a finales del siglo XIV se casó con Llorenç Vives, cuya familia le dio nombre. En 1578 la finca matriz estaba ya dividida entre la possessió de Salvador Burgues, valorada en 3.000 libras, y la de Bartomeu Bauçà, valorada en 2.400 libras. En 1598, la possessió mayor de Son Vives pertenecía a Antoni Blanquer y tenía casas y torre; estaba dedicada a la viña y al cultivo de cereales. En 1701 pertenecía a Antònia Blanquer, viuda de Gabriel Sabater Anglada; entonces, además de las casas, había bodega, prensa para hacer queso, molino de sangre y torno de hilar seda. En 1854 pertenecía a Bartomeu Mas Jaume y percibía una renta anual de 1.267 reales. Posteriormente se dividió entre Son Vives de Dalt, con las casas antiguas, y Son Vives de Baix. Actualmente la primera pertenece a las Hermanas Bonet Rosselló y ha sido objeto de una esmerada reforma que recupera los elementos patrimoniales.

Las casas presentan tres bloques constructivos diferenciados: la torre, la vivienda propiamente dicha, y la antigua iglesia, convertida después en bodega. La torre, situada a la derecha de la fachada de la casa, es de planta cuadrangular y de grandes dimensiones. El alzado es de tres plantas, con cubierta a dos vertientes. La planta baja, en el interior, muestra dos tramos de bóveda de arista, separados por un arco rebajado. Con respecto a la casa propiamente dicha, la fachada tiene un alzado de dos plantas, con un portal de entrada de arco de medio punto adovelado que comunica con un vestíbulo, con un arco rebajado delante; a la izquierda, hay un soportal sostenido por un alto pilar octogonal; a la derecha del vestíbulo, un arco rebajado da acceso al patio, que tiene una cisterna de base octogonal. El vestíbulo conduce directamente a la sala de los amos, de planta rectangular, ancha, con ventanas abocinadas y un arco de medio punto que comunica con la cocina, con chimenea y barreño de colada (cossi de bugada). En el fondo de la sala está la entrada a una gran estancia, muy interesante; es de planta rectangular, de 18 m por 7 m, y con cubierta sostenida por tres antiguos arcos diafragmas. Una hipótesis verosímil, paralela a la tradición de Mare de Déu Trobada de Sant Llorenç, defiende que esta estancia era la primitiva iglesia parroquial de Santa Maria de Bellver, según la tipología de las iglesias de repoblación del siglo XIII; sin embargo, una reciente reforma ha permitido estudiar el espacio y definirlo como una bodega o celler del siglo XV, dedicado posteriormente a otros usos, como a acoger un molino de sangre del siglo XIX. En todo caso, es defendible la hipótesis que la primitiva iglesia, remodelada, pasara a ser posteriormente una bodega. A la derecha de la torre, una mina discurre soterradamente hasta la cisterna del patio y forma una estancia llamada s’estil·lador, por donde se filtra el agua.