Puig de Sa Morisca

Se trata de una colina fácil de identificar desde Santa Ponça, dado que domina la ensenada. Para llegar hasta ella entramos a Santa Ponça desde la carretera Palma-Andratx por la Avenida del Rei Jaume I que conduce a la playa. En la primera rotonda tomaremos la tercera salida denominada Avenida de Santa Ponça, a la altura del hipermercado. Seguimos por esta avenida atravesando rotondas. En la última de éstas, se sube una cuesta muy pronunciada y nos encontraremos otra rotonda donde, a la izquierda, en la tercera salida, se encuentra la calle Puig de Sa Morisca. Como referencia, encontraremos aquí un colegio. Dejaremos el coche en el aparcamiento que se encuentra frente a la escuela y nos dirigiremos a la entrada al parque. Junto a la entrada encontraremos un panel indicativo en el que se explica todo el recorrido y la situación de los yacimientos.

El Puig de Sa Morisca es un agradable paseo con valores naturales, arqueológicos y etnológicos, que ha sido acondicionado para las visitas. Tiene, además como culminación, una vista espléndida sobre la ensenada de Santa Ponça.

El Puig de Sa Morisca acoge un poblado talayótico y baleárico, que fue reutilizado por los árabes. Mientras ascendemos, podemos ver un doble cinturón amurallado y, en los bordes acantilados, los restos de dos torreones, uno de ellos ya excavado. En la parte superior encontramos una torre circular de época talayótica (no es un talayot) y restos de cabañas de época árabe. En las inmediaciones de este poblado se encuentra otro talayot circular, denominado de Son Miralles.

El poblado del Puig de Sa Morisca tuvo un momento de florecimiento cuando los fenicios de Ibiza comenzaron a comerciar con Mallorca. Su estratégica posición, dominando la ensenada de Santa Ponça, le convertía en un punto idóneo para controlar los intercambios. Más tarde, esta función fue directamente asumida por los ibicencos, que establecieron una factoría en la costa sureste de la isla.

La visita se puede completar con el yacimiento denominado Santa Ponça 6, que se encuentra en el complejo residencial Kings Park, saliendo de la calle Na Morisca. Es una habitación aislada, sin duda relacionada con el poblado que hemos visitado. Las excavaciones que se llevaron a cabo localizaron materiales desde el siglo III a.C. al III d.C., incluido un lote de monedas romanas. Sin embargo, no quedó clara su función que bien pudiera ser ritual o doméstica.