Restos arqueológicos

A través de la prospección arqueológica del Pla de Ses Figueres realizada en la isla de Cabrera, se han determinado tres fases de ocupación: una de época antigua, una de entre los años 1809 y 1814 (prisioneros franceses), y otra en el siglo XIX o XX.

La fase entre 1809 y 1814 es la que corresponde a la utilización de la isla como prisión de los cautivos franceses que hemos tratado a lo largo de este fascículo. Muchas de las construcciones de esta etapa acabaron arrasando niveles antiguos. Si embargo esto contrasta con el buen estado de conservación de los restos muebles e inmuebles utilizados por los franceses, que según Mateu Riera se debe a dos motivos principales: el poco tiempo transcurrido entre el episodio de los prisioneros y las excavaciones arqueológicas; y, el más importante, los prisioneros al conocer la decisión de su liberación, lo incendiaron todo.

Los prisioneros construyeron una habitación de planta rectangular de nueva planta y reutilizaron tres cubetas de época antigua. En estas estancias se han encontrado numerosos objetos en buenas condiciones que nos dan información sobre la funcionalidad de los espacios.

En la habitación de nueva planta se han encontrado: una gran jarra de agua, una escudilla, dos ollas, lo que parecen dos vasos y tres tapadoras de marés fabricadas por los mismos prisioneros. En la cubeta denominada A (Mateu Riera) se hallaron: dos banquitos sobre los cuales se hacía fuego, una paella metálica, una pan de hierros y bronces (reparadas con grapas de hierro o bronce), cuatro ollas y dos greixoneres. Se ha llegado a la conclusión de que la cubeta A era utilizada como taller metalúrgico.

La cubeta C se cree que fue una especie de almacén ya que se encontraron: una gran estantería hecha de piedras y fango, una olla, restos de algún mueble de madera, dos greixoneres más, un posible cuchillo, una cajita de hierro y un botón de hueso o madera, habas carbonizadas, un cepillo de hueso, una hebilla de de bronce y nueve botones de uniformes militares, es decir, el auténtico tesoro de los soldados que lo utilizaban como moneda de cambio.

La cubeta B se ha considerado como un espacio de paso o vestíbulo, ya que sólo se han hallado dos ollas, además de encontrarse cuatro puertas.