Sa Canova

Para llegar a este yacimiento debemos dejar el coche a la altura del Km 1 de la carretera que baja hacia la Colonia de Sant Pere desde la carretera de Can Picafort-Artà. Hay un “botador”, escalera hecha con ramas para saltar por encima de la verja, y al lado izquierdo nos encontraremos un talayot cuadrado aislado. Es uno de los monumentos que forman parte del centro ceremonial del poblado que después visitaremos y del que también forman parte un túmulo y otro talayot circular sitos al lado derecho (este) de la carretera.

Si dejamos a la izquierda el talayot cuadrado y nos alejamos de la carretera 500 metros, encontraremos los restos del poblado, del que sobresale el gran talayot redondo. Pero para disfrutar de su majestuosidad deberemos observarlo desde el otro lado, de poniente, o, dicho de otra manera, desde fuera del poblado, que es como debía de impresionar a sus vecinos, puesto que se trata de uno de los talayots más grandes de Mallorca. Hace falta subir a este talayot para darse cuenta de sus dimensiones, del grueso de sus muros o de la medida de su columna central; alguna de sus piedras llega a pesar hasta 10 toneladas, cosa que nos permite especular sobre cómo hacían los talayóticos para moverlas.

A partir de este talayot podremos seguir la muralla del poblado, conservada a tramos y muy enmascarada por la vegetación. De este modo nos daremos cuenta que este poblado era pequeño y, pese a esto, sus talayots eran verdaderamente colosales. Este poblado todavía disponía de más talayots en sus alrededores, además de los que indicaban los límites con los vecinos: cerca de las casas de Sa Canova, unos 500 metros al sur del poblado hay un gran centro ceremonial con un talayot redondo y un túmulo, y justo en la entrada de esta posesión, la carretera ha cortado otro túmulo.