Sant Rafel de sa Creu

El itinerario se inicia abandonando la ciudad de Eivissa en dirección a Sant Antoni de Portmany, a siete kilómetros, se llega al pueblo de Sant Rafel, donde se encuentra la iglesia que da nombre al pueblo.

Como cuestión general referida a todas las iglesias rurales cabe decir que su construcción parte de una nave de planta rectangular, a partir de la cual se realizan diferentes agregaciones como espacios porticados, patios de entrada, casas parroquiales y capillas. Las primitivas iglesias de después de la conquista catalana presentan unos rasgos muy influenciados por el carácter defensivo que debían asumir los templos. Las iglesias del s. XVIII no se encuentran marcadas por este imperativo pero, todo y con ello, se integran dentro del conjunto constituido por las iglesias precedentes. No puede hablarse de un estilo histórico claro y rotundo en estas iglesias, pero sí que se hallan presentes reminiscencias, más o menos sutiles, de las épocas en que fueron erigidas.

No queda claro cuando se iniciaron las obras de la iglesia de Sant Rafel de sa Creu. Llevaron a la disputa entre dos familias por la ubicación del templo, pero hacia 1795 ya estaba finalizada porque el obispo Climent Llocer, cuando llegó a Eivissa en ese año, dijo que era el único templo nuevo que se había finalizado. Posee dos pórticos construidos en 1877 (en el empedrado se encuentra esta fecha). En una de las vigas del pórtico aparece la fecha de l863 año en que éste debió construirse. El porxet de delante de la puerta del templo es posterior y no debía estar previsto, ya que casi no permite ver el nicho con la imagen del santo. El campanario sufrió diversas transformaciones en el siglo XX. El aspecto actual se debe a la reforma efectuada en 1956.

En su interior sigue el esquema de una nave única, con la capella fonda o del Sant Crist adosada en el lado del Evangelio (izquierda). Por la sencillez de sus formas y la belleza de su entorno, esta parroquia es una de las más bellas de toda Eivissa.