Santa Agnès de Corona

Desde Sant Rafel existe una carretera que conduce a Santa Agnès de Corona. El recorrido permite atravesar el llamado Pla de Corona caracterizado por la abundancia de un elemento habitual en el paisaje de Eivissa: el almendro, cuyo cultivo, de manera generalizada, cabe atribuir a la iniciativa de un gobernador ilustrado: el conde de Croix. Sus acciones para favorecer el cultivo del almendro fueron coercitivas, contraviniendo la orden de plantarlo penalizando con multas.

Las obras de la Iglesia de Sant Agnès se iniciaron en 1786 y se concluyeron en los primeros años del siguiente siglo. El retraso probablemente tenga su explicación en los desacuerdos sobre la idoneidad de su emplazamiento. Incluso cuando ya estaba prácticamente acabada, estuvo a punto de ser derruida para cambiarla de lugar. Es una de las iglesias más pequeñas de la isla. El Archiduque Luis Salvador en 1867 la describía así: “Es pequeña, blanca y con un pórtico con arcos de medio punto a modo de entrada, mientras que otros dos hacen de soporte en el interior. Sobre este pórtico se extiende una terraza sobre la cual se abren las pequeñas ventanas que iluminan la iglesia. El interior es simplemente una nave con bóveda de cañón, a ambos lados se abren tres capillas. La segunda de la derecha ha estado aprovechada para practicar una entrada lateral al recinto. En este mismo lado, y muy cerca de la puerta principal, se encuentra la pila bautismal. La casa rectoral queda adosada al templo y tiene un pequeño huerto con membrillos, bellos limoneros y almendros además de vigorosas viñas”.

Sigue el modelo tradicional de una sola planta y con un pórtico lateral. En el lado de la Epístola (a la derecha) se abre la capella fonda, con una imagen de la Mare de Déu del Roser del siglo XIX. El templo tiene dos puertas, una frontal y otra lateral. La primera estuvo condenada muchos años a causa de un crimen cometido en ella, motivo por el cual se abrió la que da a la plaza. A causa de los desacuerdos citados sobre su emplazamiento, presenta algunas formas escalonadas y añadidos, fruto de las rectificaciones hechas sobre la marcha.

Esta Iglesia tiene una talla de madera del siglo XIX representando a San Roque. La devoción a este santo arranca de una epidemia de peste acaecida en el año 1652. En agradecimiento a la supuesta intercesión de San Roque en la erradicación de la epidemia, la Universidad declaró festivo el día 16 de agosto, hecho que motivó su culto en las iglesias ibicencas, en donde diez capillas llegaron a tener imágenes de este santo francés que, según la tradición, cuidaba de los apestados y que él mismo contrajo la peste.