Santa Gertrudis de Fruitera, Sant Llorenç de Balàfia i Sant Carles de Peralta

Desde Sant Mateu una carretera nos conduce a Santa Gertrudis de Fruitera. La construcción de esta iglesia tuvo lugar en 1786 y fue finalizada en 1796. El pórtico de entrada y la actual espadaña fueron realizados con posterioridad. La campana de la iglesia realizada en Barcelona presenta la inscripción “Die ac nocte non cessabo laudare nomen Domini MDCCCXCIX” (“Ni de día ni de noche dejaré de alabar el nombre del Señor 1899”). Posee una configuración atípica dentro de la serie de iglesias rurales ibicencas. Parece más una casa payesa que un templo. Además, resulta singular el empleo del color y el tamaño proporcionalmente grande de la espadaña. En su interior posee también una nave única, con un pórtico delantero con las típicas tres cruces de las iglesias de Ibiza. En el lado del Evangelio se sitúan la capella fonda y la capilla del Roser.

A pocos minutos de Santa Gertrudis, nos encontramos Sant Llorenç de Balàfia, cuya iglesia fue finalizada en l797 y que se encuentra cercana al núcleo de Balàfia, conjunto arquitectónico ejemplo de arquitectura rural tradicional, que merece la pena ser visitado aunque suponga desviarse ligeramente de la ruta. Aquí encontraremos una agrupación de cinco casas payesascon dos torres de defensa. Es un conjunto de gran valor arquitectónico, tanto por el interés que presenta cada una de las casas, como por la manera en que se agrupan, lo que las lleva a constituirse como un auténtico poblado, sin perjuicio de la independencia de cadacasa.La presencia de las torresencuentra su explicación enel hecho que Balàfia era una comarca rica y bien poblada que a menudo era objetivo de las incursiones que realizaban los piratas en las costas de la isla. Por sus características, el poblado de Balàfia es un caso único en Eivissa. De norte a sur, las diferentes casas son: can Fornàs, can Marès, can Vicent Ferrer, can Pere de na Bety can Bellmunt.El término “Balafia” significa “fuentes saludables” y se refiera tal vez a la existencia de una fuente en los alrededores. La primera vivienda que encontramos es can Pere Mosson, con una alta torre defensiva y una fuente con un molino de aceitunas de época romana utilizado como pila de agua. A continuación se halla el conjunto de casas payesas, con dos torres de defensa que atestiguan el peligro que corrían sus habitantes con los desembarcos de piratas turcos y berberiscos, que llegaban hasta el interior de la isla en el curso de sus tropelías. Todavía pueden verse en muchos lugares de la isla unas cruces pintadas en la pared, una costumbre ancestral que tenía por finalidad alejar las influencia de brujas y malos espíritus. Entre las viviendas transcurren unos estrechos callejones y se pueden ver unos hornos de pan de gran belleza.

Desde Sant Llorenç es necesario tomar la carretera que va desde Eivissa a Santa Eulàlia, que continúa hacia Sant Joan y que nos llevará hasta el pueblo de Sant Carles de Peralta. La iglesia se empezó a construir en el año 1785, pero no se sabe con certeza cuando terminaron las obras. El pórtico, la casa rectoral y la espadaña fueron construidas más tarde. A finales de los años noventa fue objeto de una rehabilitación.