Santuario de Lluc

El Santuario de Lluc fue durante todo el siglo XVII lugar de refugio y de concentración de las cuadrillas de bandoleros. Si se llega a él desde Inca se pasa por el llamado Coll de Sa Batalla. Esta batalla tuvo lugar a finales de 1618 entre los comisarios y los bandoleros de la cuadrilla de Selva dirigida por la familia Boda y adscrita a Canamunt. Fueron capturados buena parte de los dirigentes de la cuadrilla y ejecutados de manera sumaria. Uno de los dirigentes, Mateu Ferragut, Lo Capellà Boda, planeó su venganza. El resultado fue el asesinato en 1619 del juez de la Real Audiencia Jaume Joan de Berga. De la investigación de este asesinato surgió el refrán Què em som jo de sa mort den Berga?

Por otra parte, el paisaje de Lluc permite diversos escondrijos para pastores, viajeros o bandoleros. Se ha podido comprobar como algunas cuevas —naturales o artificiales- que fueron usadas en la prehistoria como lugar de enterramiento fueron reutilizadas en los siglos XVI y XVII por ellos.

En los alrededores hay multitud de leyendas en torno a los bandejats, aunque éstas en muchas ocasiones se disfrazan en forma de otros personajes, como brujos o gigantes. Sin embargo existe una leyenda con base real: la captura del bandoler Rotget.

Hacia 1721 éste último –ya un ladrón, no un bandolero- era uno de los personajes más famosos de la isla. Se decía que no podía ser capturado ya que en un tubo de caña tenía encerrado un diablo familiar que le protegía. Por ello se decía En Rotget té follet. Sólo pudo ser capturado cuando, en el curso de un baile que se celebró en la plaza de Lluc, la mujer que bailaba con él le pidió que se quitara el diabólico talismán. En ese momento, los comisarios aprovecharon para capturarlo. Poco tiempo después fue ahorcado.