Ses Païsses

El poblado talayótico de ses Païsses se encuentra en la salida de Artà a Capdepera. Sin dejar el pueblo, en una rotonda, ya nos encontraremos un cartel indicador a la derecha. Siguiendo menos de un kilómetro por esta carretera local, llegaremos al recinto, que se encuentra abierto al público de noviembre a marzo de 9 a 13 horas y de 14 a 17 horas, de lunes a viernes (sábados, domingos y fiestas, cerrado) y de abril a octubre de 10 a 13 horas y de 14,30 a 18,30 horas, de lunes a sábado (incluidos los días festivos).

Sin duda, lo primero que nos llamará la atención de este yacimiento es el bosque en el que se encuentra. La combinación de encinas y piedras milenarias nos evocará un mundo perdido y misterioso, al que podremos acceder a través de una puerta trilítica que es el símbolo más conocido de la prehistoria mallorquina.

Mientras atravesamos esta puerta, debemos fijarnos en el grosor de la muralla, que alcanza los 4 metros. Demasiado gruesa para las ondas, espadas y lanzas de bronce y hierro que tenían los baleáricos y que, por tanto, debe poder explicarse más por razones de mostrar la fortaleza y poder del poblado a los forasteros.

Una vez traspasada la muralla nos encontraremos con las excavaciones realizadas los últimos años. Podremos ver las escaleras monumentales que subían a las murallas, una a cada lado de la puerta. También podremos ver los restos de un gran edificio talayótico, anterior a la muralla que en el siglo XIV de nuestra era sufrió un gran bocado por obra de un horno de cal. A este edificio, y a la muralla, se adosan algunos muros de habitaciones de época baleárica, distinguibles porque se hicieron con los restos de edificios anteriores, con piedras de diferentes tamaños.

Después nos encaminaremos hacia el núcleo central del poblado, subiendo al talayot central. Este talayot tiene un trazo peculiar: un corredor lo atraviesa de parte a parte, conectando con una gran sala de la cual todavía se pueden ver las columnas que sostenían el tejado, pero con una altura que obliga a hacerlo en cuclillas. Como en otros casos, observando sus adentros nos preguntaremos sobre su significado: no cabe duda que este talayot era una marca visible en kilómetros a la redonda, pero su función concreta se nos escapa; quizás un almacén de carne o un lugar de ceremonias…

El talayot central está rodeado por cabañas, en forma de riñón las más próximas, y rectangulares las más alejadas, como si hubiera habido una evolución de las construcciones domésticas, porque de hecho, las rectangulares son más modernas, de forma que el poblado fue creciendo a partir del núcleo central como las capas de una cebolla. Las excavaciones recientes han dejado al descubierto diversas construcciones que se van superponiendo unas encima de otras. La superior y, por tanto, más moderna, era el santuario de época baleárica, donde, al final, enterraron a algún personaje importante, con todo su armamento.

Si descendemos del talayot hacia la parte de atrás del poblado nos encontraremos unas grandes habitaciones hechas con piedras ciclópeas, de factura similar a una próxima a la puerta principal. Todavía no sabemos cuál era su función: para algunos podrían ser las viviendas de los jefes, mientras que para otros podrían ser viviendas comunales. Por esta zona, y siguiendo los indicadores, llegaremos a la puerta que hemos utilizado para entrar al poblado. Esta puerta está cerrada por un muro moderno, pero conserva, caídas, las losas de cubierta.

El poblado de Ses Païsses es uno de los más grandes de Mallorca, con algo más de una hectárea. También es uno de los mejor conservados, dado que desde su abandono definitivo, a mediados del siglo I d.C. no fue reocupado, excepto ocasionalmente: junto a la puerta central se localizó una cabaña árabe y también alguna actividad de carboneros y como horno de cal, ya en época catalana. En realidad la vida del poblado se cortó bruscamente con la conquista romana en el 123 a.C., pero un pequeño núcleo pervivió hasta que los romanos fundaron un nuevo asentamiento en la actual villa de Artà, bajo el monte de Sant Salvador, donde, por cierto, también se puede ver una muralla talayótica utilizada como fundamento de la muralla medieval. Ses Païsses cayó, finalmente, en el olvido, pero hoy en día es uno de los yacimientos fundamentales para comprender el modo de vida de los talayóticos y baleáricos.