Sistema hidráulico

Los cultivos irrigados son la opción tomada en muchas explotaciones. Evidentemente esta opción hace necesaria la posibilidad de acceso a un caudal de agua más o menos continuo, y ello supone acceder a aguas subterráneas, bien a través de norias, bien haciendo salir el agua por gravedad excavando conducciones hasta llegar a la capa freática. Una vez llevada el agua a la superficie, por gravedad o mediante fuerza añadida, los sistemas de almacenamiento y distribución de agua son similares en los dos casos.

Muchos de los sistemas hidráulicos diseñados en aquella época se han mantenido hasta nuestros días. Su estudio pormenorizado ha permitido establecer las características de algunos de aquellos diseños iniciales y a partir de ahí las cargas poblacionales que podían soportar. La pervivencia de restos de estos sistemas y la falta de excavaciones arqueológicas en zonas rurales han convertido en la opción mejor conocida científicamente a la del cultivo irrigado.

Hoy es fácil acceder a estudios monográficos de diversos sistemas hidráulicos tanto de Mallorca como de Ibiza. En muchos casos estos sistemas fueron compartidos por diversos grupos, que situaron sus núcleos de residencia entorno a ellos. Para su correcto funcionamiento era imprescindible la existencia de pactos entre los distintos grupos encaminados a la gestión del agua, de los territorios comunes y de los molinos movidos a partir de la fuerza del agua. Seguramente estos pactos se habían establecido ya antes de que se produjera la migración hacia las Islas Baleares.