Son Oleza – Son Ferrandell

De Son Mas podemos ir al conjunto arqueológico de Son Oleza-Son Ferrandell, volviendo a la carretera Valldemossa–Banyalbufar y tomando la carretera hacia la derecha, dirección Banyalbufar. Giraremos por el segundo camino a la derecha, donde se encuentra un indicador que pone “Predio Son Oleza”, pasaremos por delante de estas casas y después continuaremos hacia la urbanización del mismo nombre, tomando siempre las calles hacia la izquierda. Dejaremos el coche justo al lado de un transformador de color blanco y andaremos por el pie del Puig de Sa Moneda, coronado por un mirador que parece un minarete, hasta encontrar el yacimiento.

Primero veremos el recinto pretalayótico: un cercado cuadrado de 60 metros de lado con tres cabañas naviformes en su interior. Aquí vivieron varias familias con sus rebaños entre 1600 y 1300 a.C. Es curioso observar la entrada del recinto, situada en el muro sur, con una estrecha garita. También debemos fijarnos en una canal que discurre paralela a una de las cabañas naviformes. Para su excavador era una conducción de agua que venía de un depósito situado fuera del recinto, pese a que no todos los investigadores estén de acuerdo con esta interpretación, cosa que deja campo libre para hacer la nuestra propia. Más adelante nos encontraremos un precioso talayot conocido como es Claper des Dimoni. Es el primero de una línea formada por cuatro talayots circulares, un túmulo y muchas habitaciones intermedias que se extienden durante casi un kilómetro, en gran parte en la próxima finca de Son Ferrandell. Se trata de un gran centro ceremonial perteneciente a un pequeño poblado talayótico que estaba donde actualmente se encuentran las casas de Son Ferrandell, justo enfrente del lugar donde nos encontramos. Resulta curioso observar la orientación de las entradas de estos talayots porque el primero mira hacia al túmulo próximo, cortado por la pared seca que divide las dos posesiones. Con un poco de imaginación podemos ver a un sacerdote talayótico saliendo del talayot y subiendo al túmulo por la rampa helicoidal que los suele rodear.

Los dos siguientes tienen la puerta mirando hacia un pequeño cerro del otro lado del valle. En lo alto de esta colina hay otro talayot, y su puerta, a la vez, mira a una importante fuente, la fuente des Verger. El cuarto talayot se abre hacia otra fuente, próxima a las casas de Son Ferrandell. Parece que la relación de estos talayots con el agua es bastante evidente. Entre los talayots podemos ver los fundamentos de varios edificios, algunos de los cuales han sido objeto de excavación. Es frecuente que en estos centros ceremoniales haya muchos de estos edificios que tampoco sabemos para que servían, pero dónde es seguro que se hacían muchas funciones: ceremonias de enlaces, paso a la pubertad, entierros, e incluso algunas labores, como el trabajo de metales podían darse en estos lugares. Si queremos aprovechar la excursión por esta zona, podemos visitar el mirador del Puig de Sa Moneda, fijándonos en una ciclópea muralla que lo rodea, la función de la cual está también en el misterio aun cuando parece más ritual que defensiva. Un poco antes de llegar al aparcamiento desde dónde subiremos al monte hay también restos de dos túmulos talayóticos, abocándose al valle. Todo compone un jeroglífico prehistórico de desconocido significado, pero que podemos resumir en que había, en este valle que desde el mirador se extiende a nuestros ojos, dos poblados talayóticos, cada cual con su centro ceremonial con túmulos y talayots y, seguramente, sus cuevas de enterramiento.