Teatro Principal

Seguimos por la calle de Sant Bartomeu y casi llegando al final, giramos a la izquierda. Seguimos recto hasta que se acaba la calle y llegamos a la calle Riera. Giramos a la derecha, seguimos recto y nos encontraremos la gran fachada remata por el frontón triangular del Teatro Principal en el número 7.

Esta obra se engloba en la tendencia clasicista del siglo XIX, también llamado “Revival clásico”. Ocupa el solar del antiguo edificio de la Casa de las Comedias, inaugurado en 1662 y derruido en 1854. El nuevo teatro se construyó entre 1854 y 1857, bajo la dirección de Antoni Sureda. Siete meses después de la inauguración, un incendio destruyó el edificio. La restauración empezó inmediatamente, con los mismos autores y criterios que en la primera construcción, reinaugurándose en 1860. Posteriormente, en 1895 se realizó otra reforma, consistente en la añadidura de otro piso al cuerpo central de la fachada.

La fachada actúa realmente como una pantalla sin correspondencia con la planta, y se distribuye en tres cuerpos. El central tiene mayor importancia por el tratamiento decorativo. Consta de tres pisos rematados por un frontón triangular al estilo de los templos de la Antigüedad clásica, decorado con relieves de temática mitológica, las siete musas, obra de Ricard Anckermann. El piso inferior tiene tres portales con arco de medio punto. El primer piso tiene una hilada de ocho columnas jónicas y el segundo de columnas corintias. Esta superposición de órdenes recuerda ejemplos como El Coliseo de Roma o el interior del Partenón en Atenas.

Destaca del interior la decoración pictórica de la techumbre, obra de Fèlix Cagé, en el cual se representa a dios Helios, sobre una cuadriga de caballos blancos, rodeado de representaciones alegóricas del teatro, la música y la danza.