Teatro

En tercer lugar, se puede visitar el teatro, construido a finales del siglo I d.C. en las afueras de la ciudad romana.

La política de romanización de los pueblos conquistados comportó la inclusión de edificios de carácter lúdico en las nuevas ciudades, edificándose teatros, anfiteatros y circos. El teatro romano es una derivación del edificio griego, especialmente de los grandes teatros helenísticos, pero comportó importantes diferencias como el levantamiento del edificio sobre galerías abovedadas -aunque en el caso de Pol·lèntia sigue la premisa griega. En un principio, estas edificaciones eran de madera y se montaban y desmontaban en los lugares donde se iba a celebrar la representación. Sin embargo, a partir del s. I a.C. comenzaron a construirse con sillares y hormigón.

Concretamente, el teatro de Pol·lèntia es un espacio de planta semicircular, con una capacidad alrededor de las 2.000 personas y un diámetro de 35-40 metros. Se trata de un teatro al estilo griego y no romano pues se aprovecha la pendiente natural de un pequeño cerro en la que se van tallando las hileras de asientos. En su estructura se distinguen tres ámbitos funcionales: gradas, orquesta y escena. Las gradas (o cavea) semicirculares, con escaleras radiales para la circulación de espectadores, que se dividían en tres partes: la prima cavea era la más cercana a la escena, en el centro había la media cavea, y la parte superior del teatro se denominaba summa cavea. El desmantelamiento sufrido a lo largo de los siglos ha hecho que sólo se aprecien seis hileras de asientos, si bien a principios del siglo XIX se distinguían once. En segundo lugar, se aprecia la orquesta (orchestra), situada entre las gradas y la escena, de planta semicircular, que acogía a los altos magistrados y a los notables de la ciudad. Finalmente, se encuentra la escena (scaena), rectangular, totalmente excavada en la roca y un poco más elevada que la orquesta. Se conserva también el proscenio, espacio propiamente destinado a la función, con cinco agujeros para encajar pilares de madera. Quizás tras el proscenio se ubicó un gran muro de madera, la scaena frons (frente escénico) en lugar del doble orden de columnas superpuestas que abunda en otros teatros de época romana. Cabe comentar que los teatros romanos podían cubrirse con toldos para proteger a los espectadores de les vicisitudes meteorológicas.