Zona de la Gran Via

Volvemos a la plaza de la Constitució. Desde aquí, mirando hacia el Ayuntamiento, nos metemos en la calle de la derecha, por la calle Bauçà. Seguimos por la calle Rectoria y giramos a la derecha, dando a la Gran Via.

Constituye una importante avenida del ensanche sollerense de principios de siglo XX, nacida a causa de la gran actividad comercial y económica iniciada a finales del siglo XIX. Se localizan interesantes casales muchos de los cuales son muestras del modernismo y del regionalismo.

Destacamos la Rectoría (Casa parroquial), en el nº 1, con reforma datada el 1896, en época del párroco Miquel Bennàssar. Tiene un alzado de tres plantas, con portal adintelado con ménsulas laterales; en lo alto hay un escudo con un ángel y moldura neogótica. En el interior se conserva el proyecto original de la fachada de la iglesia, de Joan Rubió.

Can Magraner, en el nº 9, es un casal modernista atribuido a Joan Rubió; remarcamos el balcón con el apellido Magraner esculpido.

Destacamos también Can Dolç, en el nº 15 (antiguo Can Cera), actualmente dedicado a la sede de l’Associació Sollerica de Cultura Popular. Es de estilo regionalista, con portal de arco escarzano y un balcón central.

Otro casal a destacar es Can Cremat, en el nº 10, llamado también Ca Dona Paula Casesnoves; se construyó en 1922 según diseño de Francesc Roca Simó, como aparece escrito en la parte derecha de la fachada. Su estilo ha sido definido como colonial, mientras M. Seguí lo señala como un edificio de soluciones eclécticas con elementos del barroco italiano y del clasicismo francés. Destacamos un pórtico integrado por diez columnas de capitel de tradición corintia y fuste con el tercio superior estriado, además de una balaustrada inferior; encima del pórtico hay una terraza con balaustrada calada y bolas ornamentales.

Can Rebassa, en el nº 27, presenta una fachada con el tramo central y el portal retranqueados desde la calle; el alzado muestra ladrillos rojizos y las ventanas inferiores muestran hierros modernistas. La reja de hierro fraguado presenta motivos florales y el acceso, una escalera con cuatro escalones y hidrias.

Cas Batlet, en el nº 29, destaca por sus rejas con ornamentación vegetal.

En la confluencia de la Gran Via con la plaza de América se encuentra Can Cetre, edificio que ha pasado por varios usos y transformaciones; muestra un balcón con seis ménsulas y, en el interior, destaca la aportación de plafones cerámicos de la Roqueta, de 1904, con escenas que representan niños alrededor de la cocina o del comedor.

Cogemos la primera calle a la derecha de la plaza de América y llegaremos a la calle de sa Mar, donde en el nº 174, nos encontraremos Can Querol (o Can Rotger), construido por el maestro de obras Francesc Bujosa, de Esporles, a principios de siglo XX. En este palacete de estilo modernista destaca el balcón sostenido por cuatro columnas con capiteles de tradición corintia, reja de hierro forjado y ménsula vegetal de grandes dimensiones bajo el balcón, además de las aperturas con decoración vegetal.

Además de estos exponentes de arquitectura religiosa y civil modernista, podemos encontrar muchos más exponentes arquitectónicos de los siglos XIX-XX, de varias tendencias (modernista, colonial, historicista, ecléctica, regionalista, etc.). En Sóller encontramos otros:

– Can Penya, Ca na Isabel y Cas Fideuer, en la plaza España, tres ejemplos de las típicas rejas que delimitan los jardines de numerosas casas de Sóller, muestra del buen trabajo de la forja de los artesanos del primer tercio del siglo XX.

– Sa Bleda, situada en calle Joan Marquès Arbona, 1, es una casa construida en 1914, rodeada por un elegante jardín.

– Can Bell Esguard (conocida popularmente como Ses Torretes), situada en la calle Can Vives, es un edificio excepcional, levantado sobre un molino fortificado, reformado en 1898, caracterizado por un estilo ecléctico de tendencia neomedieval (por su aspecto fortificado) y neomudéjar.

– Can Baltasar, ubicada en calle Pastor 32, es una casa decorada con aplicaciones de cerámica vidriada de motivos geométricos en la fachada.

– Ca s’Americà, en la misma calle en el núm. 57, ataviado con una reja de forja modernista, de clara influencia gaudiniana. El nombre recuerda a los habitantes de Sóller que emigraron a América, llamados a la vuelta “indianos”.

– Can Cambuix, localizado en la calle Bisbe Mateu Colom, 17, construida según criterio colonial americano.

– Ca na Lluïsa, en la calle Ozonas, 1, es una casa de ladrillo rojo, con decoración cerámica aplicada en puertas y ventanas.

– Can Moratal o Can Nou, en la calle Cristòfol Colom, 4, forma un conjunto unitario en el que el edificio, el jardín y las rejas conforman un sutil y armonioso ejemplo del Modernismo (arte total).

– Gran Hotel, en la calle Romaguera, 18, de tendencia historicista, proyectado por el prestigioso arquitecto Joaquín Pavía Birmingham (ejecutor también de la traza del edificio del Consell de Mallorca, de ahí la similitud de estilos entre ambos edificios).

También, aparte de lo puntos de interés introducidos en el recorrido, podemos visitar la estación de Ferrocarril de Sóller, situado en la plaza España, 6.

En ésta se destinan varias salas dedicadas a dos artistas de renombre: Joan Miró (Sala Miró) y Picasso (Sala Cerámica Picasso). La Sala Miró está compuesta por un conjunto de grabados originales del artista, entre los que se encuentran los que hacen referencia al contacto del artista con Sóller por influencia de su abuelo materno, natural de esta villa. También destacamos la serie Gaudí y la serie Lapidari. La Sala Cerámica Picasso expone cincuenta obras originales del artista malagueño, realizadas entre 1948 y 1971, en las que se muestran las diferentes etapas y temáticas que Picasso reflejó en sus cerámicas: faunos, rostros femeninos, tauromaquias, naturalezas muertas y animales sobre platos, jarras y jarrones.