Miquel Reynés

Protestas antes de las elecciones

admin

MIQUEL REYNÉS, desde Senegal. Senegal celebrará elecciones presidenciales el próximo 26 de febrero. Las anteriores, en 2007, las ganó el aún presidente Abdoulaye Wade, que también se llevó las del año 2000. Desde que se independizó en 1960, Senegal ha sido un país estable y relativamente democrático dentro de una región que ha sufrido muchos golpes de estado y dictaduras. El primer presidente fue el poeta Leopold Sédar Senghor, al que siguió Abdou Diouf. Ambos eran del partido socialista y la llegada al poder de Wade, del partido liberal, se interpretó como un cambio de régimen y una gran oportunidad de desarrollo para la sociedad senegalesa. Puede que por esto la decepción haya sido aún mayor, ya que los gobiernos de Wade han estado repletos de megalomanía,  claroscuros y promesas incumplidas. Pero peor que eso es lo que está ocurriendo desde finales de enero, unos hechos que han amenazado la histórica estabilidad del país y han llevado la incertidumbre a la población.
Wade, que como mínimo tiene 85 años, anunció hace tiempo que iba a presentarse para una tercera presidencia. La Constitución de Senegal las limitaba a dos, pero el texto es ambiguo y el consejo constitucional acabó aceptando su candidatura el pasado 27 de enero, pese a las acusaciones de parcialidad y a las protestas y amenazas de los partidos y movimientos de oposición. Ese mismo día, un viernes, se organizó una gran concentración en el centro de Dakar que acabó con una batalla campal y la muerte de un policía. El lunes siguiente, dos personas, una mujer de sesenta años y un estudiante de instituto, murieron en Podor, en el norte del país, tras enfrentamientos con la policía durante una manifestación similar. El martes, una  nueva gran concentración de protesta contra la candidatura de Wade, que la oposición considera un golpe de estado constitucional, terminó con la muerte de una persona más, un estudiante de la universidad de Dakar atropellado por un camión de la policía. Fueron días de mucha tensión, aunque en ningún momento se llegó a una situación caótica generalizada en el país, ni siquiera en la capital. Pero quedó claro que estas elecciones (que sólo habían llamado la atención internacional por la candidatura del cantante Youssou Ndour, algo irrelevante para muchos senegaleses) iban a ser complicadas.

Estos últimos días el ambiente general es de tranquilidad relativa. El pasado domingo empezó la campaña electoral y siguen las manifestaciones contra la candidatura de Wade. Incluso un movimiento ciudadano pide que se boicoteen las elecciones. Hay inquietud y nadie sabe qué puede pasar, quién tiene más posibilidades de ganar o qué ocurrirá cuando esto se conozca, pero al mismo tiempo se espera que no se repitan acontecimientos tan graves. Lo que no cambiará, parece, es la desconfianza hacia unos políticos (incluidos los de la oposición, algunos de los cuales fueron miembros de los gobiernos y del partido de Wade) que no quieren o son incapaces de resolver los verdaderos problemas de la población.

*  Desde Senegal. Miquel Reynés Ramon trabaja en la oficina de la Unesco en Dakar, gracias a una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Colabora en proyectos de formación de funcionarios y en una investigación sobre la educación.
miquel.reynes@poledakar.org

Comments are closed.