“Venimos al campo del periodismo ajenos a toda idea y a todo partido político (…) Publicaremos todas las noticias que sean de interés para el público y especialmente las que tengan relación con el comercio, industria, agricultura, ciencias, artes y sucesos notables de todo género, ocurridos en todo el universo”. Estas palabras fueron publicadas el 1 de noviembre de 1887, a modo de ideario, en el primer número de La Almudaina, que fue, junto a El Correo de Mallorca, el periódico ilustrado y liberal que dio origen en 1953 al actual DIARIO de MALLORCA.

Tan inspirador y vigente pronunciamiento en favor de la independencia y del interés general de los lectores, concebido como principio irrenunciable, ha singularizado el rumbo de Prensa Ibérica, el grupo de medios de comunicación al que pertenece DIARIO de MALLORCA y que este año celebra su 40 aniversario.

Consolidada Prensa Ibérica como red de referencia de la información regional y local en España, la mirada retrospectiva, lejos de abonar la presuntuosa satisfacción por lo logrado, representa en nuestro caso un verdadero estímulo y un sólido impulso que nos anima a mirar hacia delante y conquistar nuevos éxitos.

Nuestros periódicos no solo forman parte del paisaje de los pueblos y lugares en que están presentes sino también de su conciencia y de su tejido social

Prensa Ibérica dio sus primeros pasos en 1978. Ese año adquirimos Prensa Canaria, la compañía editora de La Provincia y Diario de Las Palmas. Asumimos el control de ambos periódicos el 6 de diciembre, el mismo día que los españoles ratificaron en referéndum la Constitución, que ha iluminado nuestro camino durante el período de mayor prosperidad en la historia de España. Tan extraordinaria y casual conjunción es simbólica manifestación de nuestro sincero alineamiento con los valores democráticos y con la fe en el poder de la información como instrumento básico de la libertad individual y del progreso colectivo.

Nuestro tren inició la marcha con suficiente ancho de vía para acoger opiniones plurales, con la honestidad profesional como compañera de viaje, con parada cada mañana en la estación de los quioscos y con el lector siempre como fin de trayecto.

De hecho, situamos a los ciudadanos que nos leen en el centro de nuestro ecosistema, modulando el marco de actuación periodística en torno a sus inquietudes, intereses y demandas informativas. De ahí que el 40 aniversario sea, ante todo, una celebración que queremos compartir con nuestros lectores y nuestros anunciantes, a los que tanto agradecemos la fidelidad y la confianza que siempre depositan en nuestra forma de hacer periodismo.

Una praxis periodística que antepone la verdad, contrasta los hechos, acude a las fuentes, vigila a los poderes públicos y privados, y denuncia las irregularidades del sistema para servir siempre una información fiable y solvente. El Nobel de Literatura Camilo José Cela, que hizo del periodismo una de sus grandes pasiones, publicó en 2001 un maravilloso Dodecálogo de deberes del periodista, cuyo primer principio induce al profesional de la información a limitarse a “decir lo que acontece, no lo que quisiera que aconteciese o lo que imagina que aconteció”.

Este axioma es norma ética para nuestros periodistas que, cómplices de la verdad, son conscientes de su función social y se afanan cada día, desde hace cuarenta años, en servir vocacionalmente a los ciudadanos.

El fuerte vínculo y el alto grado de identificación existente entre los lectores y las páginas de nuestros periódicos, que dan prioridad a la información de proximidad, nos ha permitido llegar hasta aquí formando parte indisoluble del patrimonio identitario y cultural de los lugares donde, a través de nuestras cabeceras, hemos echado raíces.

Tras la adquisición de los diarios canarios a finales de los años setenta, Prensa Ibérica nació como grupo al dar el salto a la península en 1984 e incorporar La Nueva España de Asturias, Información de Alicante y Levante-EMV de Valencia. Dos años más tarde, la compañía adquirió Faro de Vigo, el diario decano de la prensa en España.

A principios de los noventa Prensa Ibérica apostaba definitivamente por las Islas Baleares al adquirir Diario de Mallorca y Diario de Ibiza, dos periódicos que -por historia, raigambre, calidad informativa y prestigio profesional- ocupan un lugar muy destacado dentro del grupo y se han ganado, por méritos propios, el respeto y el reconocimiento de la sociedad balear.
A estos diarios se han ido sumando otros, a lo largo de los años, hasta conformar un grupo multimedia de comunicación presente en nueve comunidades autónomas e integrado por diecisiete cabeceras impresas y digitales, dos canales regionales de televisión y una emisora de radio.

El 40 aniversario, más allá de los actos de conmemoración, constituye una reflexión sobre el presente y, sobre todo, el futuro de un grupo líder que, atento a los cambios que operan en la sociedad, acomete en la actualidad un profundo proceso de transformación para explotar, en beneficio de los lectores, las grandes posibilidades que brindan los nuevos entornos digitales.
En un tiempo en el que se antoja imparable el uso del teléfono móvil como herramienta de acceso a las noticias, Prensa Ibérica, consciente de que el valor diferencial radica más en la calidad de la información que en el soporte, invierte en recursos tecnológicos y en talento humano para ofrecer siempre el mejor producto.

Han sido 40 años enhebrando historias humanas, cosiéndolas día tras día al relato de la actualidad, hilvanando sucesos y dando puntadas con hilo en el análisis crítico de la realidad. Nuestros periódicos no solo forman parte del paisaje de los pueblos y lugares en que están presentes sino también de su conciencia y de su tejido social; un tejido cuya trama lleva, como pespuntes, el arraigo, la cercanía y el compromiso económico, social y cultural.

Querido lector, estas han sido las máximas que han guiado la elaboración del suplemento que tiene entre sus manos, una publicación especial que conmemora nuestro 40 aniversario y pone de relieve la pujanza, la vitalidad y el extraordinario potencial que, en las distintas facetas de la vida, caracterizan a Mallorca y al pueblo mallorquín.

Espero que disfrute de su lectura.