En 40 años, nuestra forma de vida ha cambiado radicalmente

Diario de Mallorca lleva 65 años cumpliendo con su cita diaria con los lectores. Nació tras la unión de dos cabeceras de larga tradición, La Almudaina y El Correo, y ya desde los últimos años del franquismo y los primeros atisbos de democracia defendió una transición pacífica encaminada a conseguir plenas libertades y derechos. Entre ellos, el derecho a la información y la libertad de expresión y de opinión, de las que fueron y son fiel reflejo sus páginas.

En este largo camino, Prensa Ibérica entró a formar parte de la historia de este periódico en 1991. El grupo editorial, del que celebramos su 40 aniversario, dio un enorme impulso a la cabecera, reforzó su plantilla, estrenó nueva sede, puso en marcha el Club Diario de Mallorca e impulsó un estilo de periodismo con claro acento local, comprometido con la isla. Con una apuesta por la misma independencia, el rigor y el pluralismo aplicado en los primeros diarios regionales con los que el grupo inició su andadura, en 1978.

Desde entonces, mis predecesores han actuado respetando el compromiso ético permanente con los lectores y la sociedad mallorquina.

En diciembre de 2016 asumí la dirección del periódico. A la ilusión que me acompañaba en este nuevo reto personal y profesional se sumaba el enorme peso de la responsabilidad. En mi labor, he sentido el apoyo constante del grupo editorial, bajo la única directriz de colocar Mallorca y el periodismo en el epicentro de la línea editorial. A mi lado, una magnífica redacción de profesionales con una gran calidad humana y profesional. Cada véz más mujeres, periodistas y lectoras, que reclaman un cambio de lenguajes y de enfoques que les den visibilidad. Ser una de las seis mujeres que dirige una de las 16 cabeceras de Prensa Ibérica supone para mí un orgullo y una oportunidad que debemos aprovechar.

En 40 años, nuestra forma de vida ha cambiado radicalmente. A la consolidación de la democracia y la construcción de un estado con unos servicios públicos sociales, sanitarios y educativos avanzados, se une un desarrollo económico positivo, que sitúa a España en un furgón del que los años de dictadura le privaron.

El periodismo ha avanzado en estas cuatro décadas al mismo ritmo vertiginoso. Su influencia en el asentamiento de la democracia fue fundamental. El trabajo de investigación para airear los trapos sucios de la vida pública y destapar los casos de corrupción ha sido y será determinante. Una opinión pública formada e informada es esencial en una sociedad libre y plural y por ello resulta imprescindible contar con empresas periodísticas sólidas e independientes.

No cabe preguntarse si habrá un futuro para el periodismo. Hay que créerselo y hay que trabajarlo cada día. Los cambios que vivimos en las redacciones son muy complejos, pero no son más que el reflejo de la sociedad. La misma que nos reclama una mayor inmediatez, un tratamiento audiovisual más completo de la información, una permanente actualización de las noticias. Una mayor diversificación de los contenidos, adaptados a sus necesidades de conocimiento y de ocio. Y hay que dárselo.

No hablamos ya de la transformación, sino de la realidad digital. Prensa Ibérica Media es consciente de ello y ha puesto todas las herramientos humanas y tecnológicas para liderar el periodismo del presente y del futuro. El objetivo permanece, mantener a Diario de Mallorca como el periódico de referencia de la isla en rigor y crebibilidad.