Maria-Frontera-1

Frontera destaca la apuesta por la calidad y eficiencia en el compromiso del sector hotelero de Mallorca por la sostenibilidad ambiental, económica y social.

“La Administración debe favorecer la inversión orientada hacia la transformación del producto, la calidad, la eficiencia y un mejor servicio”

Redacción | Palma

Maria Frontera

PRESIDENTA DE LA FEDERACIÓN EMPRESARIAL HOTELERA DE MALLORCA (FEHM). El tsunami provocado por la quiebra del gigante Thomas Cook es una de las cuestiones que trata Frontera en esta entrevista, en la que también remarca que la actividad hotelera debe desempeñarse con efectividad para continuar contribuyendo al desarrollo y bienestar de la sociedad mallorquina.

Tras producirse la quiebra de Thomas Cook el pasado 23 de septiembre parece inevitable empezar esta entrevista valorando cómo vivieron los primeros momentos de esta crisis.

Estamos ante una situación que no tiene precedentes, hemos vivido quiebras en el pasado pero no de esta envergadura. Aunque los acontecimientos se precipitaron no podíamos dejarnos llevar por los nervios y había que actuar con templanza e intentando ordenar las prioridades. Desde el primer momento trabajamos intensamente en varias líneas: en el asesoramiento a nuestros asociados, en la atención a los clientes que estaban alojados en nuestros establecimientos en el momento de producirse el anuncio de la quiebra y que necesitaban saber cuál era su situación y cómo podrían acabar sus vacaciones y tener un retorno a casa tranquilo. Como profesionales del turismo que somos, lo primordial eran los clientes y acompañarles para que lo sucedido les afectara lo menos posible. Creo que ahí es dónde se marca la diferencia, en momentos críticos y cómo se resuelven, entre sufrir un contratiempo en un destino u otro. En Balears se han hecho bien las cosas.

También trabajamos con las administraciones para poder activar medidas paliativas y que ayuden afrontar los efectos de la quiebra de Thomas Cook y a recuperar posiciones rápidamente en todos los ámbitos necesarios.

¿En qué ha consistido el apoyo a los asociados de la FEHM?

La gestión de la crisis no ha estado exenta de complejidad, falta de información, datos contradictorios, múltiples fuentes y escasa rapidez y diligencia por parte de Thomas Cook y algunas compañías aseguradoras. Las empresas afectadas son muy numerosas y hubo y sigue habiendo mucha necesidad de resolver dudas.

La mayor obsesión de la FEHM en estos días ha sido que la información que aportáramos fuera clara y rigurosa, no solo por el prestigio de la institución sino porque debemos ser muy escrupulosos con el asesoramiento técnico que prestamos. Equivocarnos tiene consecuencias para todos. Por ello, hemos trabajado con la mayor velocidad posible pero asegurando la solidez de los datos aportados. No solo hemos tenido a los servicios jurídicos propios trabajando al cien por cien sino que reforzamos este servicio con un apoyo externo.

El agradecimiento de nuestros socios por la ayuda prestada y el reconocimiento de muchas patronales que, en este proceso, han tenido a la FEHM como referente incluso en otras comunidades autónomas, nos estimula a seguir desempeñando nuestra labor  porque el camino va a ser largo y hay muchos escollos que superar.

Maria Frontera FEHM
Ante la fallida de Thomas Cook, “la reacción tanto por parte del sector empresarial como de las administraciones estatal y autonómica fue inmediata”.

¿Cómo está afectando la desaparición de este gigante de la touroperación al sector hotelero?

La afectación es grande, no sólo en número de establecimientos sino en las deudas que deja Thomas Cook y los compromisos incumplidos a futuro. Hay múltiples casuísticas y algunas empresas están muy perjudicadas, aunque la afectación hubiera sido mucho más grande hace diez años, ya que hoy en día la comercialización hotelera está muy diversificada y es cierto que hay muchos hoteles trabajando con turoperación, pero se combina con otros canales como las OTA, motores de reserva, etc.

Aunque gran parte de los socios estén seriamente afectados económicamente por la deuda pendiente, ya hemos demostrado en el pasado que podemos sobreponernos y que los esfuerzos deben orientarse a salir reforzados.
Si nos referimos al destino, lógicamente la pérdida de conectividad es uno de los problemas que hay que resolver más rápido. Las campañas de promoción no servirán de nada si los turistas no pueden llegar al destino. Todas las acciones son necesarias pero hay que asignar prioridades. Al igual que era preciso ver de qué manera las plantillas de los establecimientos abocados al cierre prematuro podían tener una salida que garantizara, que se pudiera dar la garantía mínima de empleo.

Los efectos de la quiebra los padecen los empresarios y trabajadores del sector hotelero pero también otros muchos sectores como transportes, distribución, comercio, restauración, ocio, etc, porque como decimos siempre, la actividad turística es transversal.

¿Cómo cree que va a afectar a corto plazo?

Al producirse la quiebra en la recta final de la temporada alta, algunos hoteles han tenido que adelantar el cierre y los que han permanecido abiertos y trabajaban con Thomas Cook han tenido que hacer ajustes. La actividad se va a ver afectada este invierno y hay que reaccionar muy rápido para que no tenga efecto sobre la temporada media y alta de 2020.

Otros touroperadores y otras líneas aéreas ya están cubriendo huecos que ha dejado Thomas Cook y las empresas se están moviendo rápidamente para minimizar el impacto, lo cual no quiere decir que no haya que activar medidas tales como campañas de promoción en los destinos afectados e incentivar el mantenimiento de la conectividad aérea, algo fundamental para nuestro destino.

“Hay que hacer un seguimiento riguroso de las medidas consensuadas para hacer frente a la quiebra de Thomas Cook. Los compromisos deben cumplirse”

“La quiebra del touroperador debemos afrontarla como un reto para el sector turístico y aprovechar para hacer los cambios necesarios acorde a la nueva realidad”

¿Cree que se ha actuado con celeridad para hacer frente a la situación?

La reacción tanto por parte del sector empresarial como de las administraciones estatal y autonómica fue inmediata. El contacto y las reuniones de trabajo para intentar minimizar los efectos del cese de operaciones de Thomas Cook se vienen sucediendo desde el principio y se han acordado dos documentos de trabajo, uno a nivel estatal y otro autonómico, con medidas consensuadas entre agentes económicos, sociales y administración para la puesta en marcha de medidas urgentes.
Es un punto de partida pero, por supuesto, hay que seguir trabajando y asegurar el cumplimiento de las medidas y los objetivos que persiguen.

La quiebra de Thomas Cook ha sido un mazazo pero no debemos perder de vista el contexto global en el que nos hallamos: un brexit inminente, desaceleración económica de las principales economías europeas, inseguridad por la falta de un gobierno estable, la meteorología favorable en los principales países emisores, los cambios de hábitos de los consumidores y cuestiones como el mantenimiento del impuesto sobre estancias turísticas en alojamientos en momentos en los que vivimos una coyuntura complicada, mientras que en otros destinos se han retirado impuestos de este tipo. Se hace patente la ralentización económica y aunque reaccionemos a la inmediatez de la quiebra, no podemos perder de vista que el escenario se complica y hay mucho por hacer.

¿Cuáles son los temas que según usted deberían abordarse?

Si bien es cierto que tenemos que superar dificultades ya mencionadas a corto plazo, hemos sido líderes como destino turístico y tenemos los números para seguir siéndolo. Para poder seguir manteniendo esta posición competitiva (la número 8 de 280 regiones de nuestro entorno inmediato), desempeñar nuestra actividad con efectividad y continuar contribuyendo al desarrollo y bienestar de nuestra sociedad, hay que favorecer la inversión orientada hacia la transformación del producto en el más amplio sentido. No me refiero solamente a completar las reformas que han quedado pendientes sino a mejorar en digitalización, formación, una comercialización diversificada por mercados y productos, la calidad, eficiencia y mejores servicios…

Es obvio que no podemos hacerlo solos y que precisamos de un acompañamiento normativo a la vez que reducir cargas administrativas y económicas.
Seguiremos insistiendo en que la mejora debe hacerse extensiva a otros sectores y obviamente en las zonas turísticas, algo de lo que llevamos años hablando y aún no hemos conseguido, pese a que los empresarios han hecho sus inversiones y han promovido una reconversión de la planta hotelera que nos ha aportado unas fortalezas que otros competidores no tienen. Está claro que no nos podemos quedar a medias y hay que completar lo que queda pendiente porque son obvios los beneficios directos e indirectos que aportó en alargamiento de la temporada, mayor creación de empleo, sin consumo de territorio y aplicando medidas encaminadas a la eficiencia y sostenibilidad.

La finalización de la vigencia de la DA4ª y la aprobación de la DA3ª, más restrictiva, ha conllevado un parón en las reformas que se venían realizando de manera ininterrumpida a lo largo de los últimos seis años.

No cabe duda de que el sector turístico de nuestras islas ha evolucionado en las últimas décadas hacia un modelo más eficiente, en el que la calidad y la competitividad son sus señas de identidad y los elementos diferenciadores frente a otros destinos alternativos.

Habla de un modelo más eficiente y en ese sentido las empresas hoteleras están cada día más implicadas con el desarrollo de prácticas sostenibles.

Totalmente. En esa apuesta por la calidad y eficiencia tengo que hacer hincapié en el compromiso del sector hotelero de nuestra isla por la sostenibilidad ambiental, económica y social. En los últimos años hemos visto como se han ido materializando distintas iniciativas puestas en marcha por las empresas hoteleras alineadas con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Este es un camino que ya no tiene vuelta atrás. Existe un convencimiento real e integral, no sólo de las empresas que forman parte de la FEHM, sino también a nivel social y colectivo, de que este es un camino que se ha de recorrer y cada uno en la medida de sus posibilidades irá implantando.

Desde la FEHM lideramos la iniciativa ‘Conoce, actúa, transforma’, que nació con el propósito de apoyar a las empresas hoteleras asociadas en su recorrido hacia la transformación y capacitación en responsabilidad social corporativa (RSC ) y en el marco de esa iniciativa organizamos en noviembre del pasado año la I Jornada de RSC en el Sector Hotelero, que tendrá continuidad con una segunda edición.

Además, ayer mismo en la sede de la OMT en Madrid, la Fundación Impulsa presentó un proyecto de circularidad hotelera que se está gestando en el seno de la fundación con participación de los patronos hoteleros miembros de la FIB y que será pionero en el mundo, estableciendo unos estándares que en este momento no existen. En este aspecto cabe resaltar que la iniciativa parta de nuestro territorio y que, además, lo haga desde el sector hotelero, por su capacidad de involucrar además a los proveedores, grupos de interés y clientes con un claro efecto multiplicador.

En un mes nos enfrentamos a unas nuevas elecciones. ¿Qué pide al gobierno que surja de las urnas?

En primer lugar, no podemos permitirnos esta parálisis institucional. Los partidos políticos que concurren a las elecciones tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad y atender a lo que la sociedad les está reclamando.
Hemos perdido unos meses fundamentales con un gobierno en funciones atado de pies y manos para tomar decisiones que en estos momentos son trascendentales para nuestra economía.

No podemos permitirnos volver a pasar por semejante situación. Yo pediría responsabilidad y altura de miras. En cuanto se conforme el nuevo gobierno, debe haber un pacto entre todos los partidos que forman el arco parlamentario para que haya un pacto de Estado en materias que son imprescindibles para el desarrollo y futuro del país y en lo concerniente al turismo, precisamos aplicar una política turística integral con una hoja de ruta clara y definida que no esté sometida a cambios continuos, que confiera al turismo el tratamiento prioritario que merece por su contribución al PIB y al empleo.