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La gestión del agua residual empieza en casa

Redacción | Palma

Emaya y Calvià 2000 recomiendan buenas prácticas de uso de la red de alcantarillado

­En el ciclo del agua, la importancia de la acción humana no está sólo en el agua potable, sino también en el agua residual. En casa, nuestras actuaciones tienen un gran impacto para evitar atascos, malos olores, reducir los contaminantes aportados a la red de saneamiento, minimizar la aparición de plagas y facilitar el adecuado funcionamiento de los colectores y las estaciones depuradoras.

Los productos de consumo habitual que tienen una repercusión directa en las redes de saneamiento al ser evacuados por el inodoro o el desagüe son los siguientes:

NO alimentes al MONSTRUO

Cada residuo a su lugar

Higiene personal

¿Por qué?

Su degradación es muy lenta y su vertido directo al saneamiento provoca graves problemas de atascos en las redes y encarecimiento del mantenimiento de nustras instalaciones de depuración.

¿Dónde lo deposito?

Contenedor de rechazo

Jabones y detergentes

¿Por qué?

Genera un consumo innecesario de agua, obstrucciones, malos olores y proliferación de plagas.

¿Dónde lo deposito?

Contenedor de rechazo o, si existe recogida diferenciada, de orgánica.

Residuos peligrosos

¿Por qué?

El vertido a las redes provoca problemas en los sistemas de depuración y riesgo medioambiental.

¿Dónde lo deposito?

Deben ser retirados por un gestor autorizado.

Fármacos

¿Por qué?

La eliminación inadecuada de fármacos obsoletos o caducados afecta al medioambiente ya que la reducción en las estaciones depuradoras es nula o muy escasa.

¿Dónde lo deposito?

En los puntos SIGRE de las farmacias.

Aceites vegetales

¿Por qué?

Provocan atascos en las redes de saneamiento por la formación de las denominadas "bolas de grasa".

¿Dónde lo deposito?

Puntos de depósito de aceites de los recintos municipales.

Restos de comida

¿Por qué?

Genera un consumo innecesario de agua, obstrucciones, malos olores y proliferación de plagas.

¿Dónde lo deposito?

Contenedor de rechazo o, si existe recogida diferenciada, de orgánica.

Artículos de higiene personal

No se deben arrojar al inodoro compresas, tampones, bastoncillos, toallitas, preservativos, desmaquilladores, y en general todo tipo de productos cosméticos.

A pesar de que, en algunos casos, puede indicarse en el envase que el residuo es biodegradable, su degradación no es inmediata, sino que se realiza a largo plazo, provocando una afección directa en las redes de saneamiento. Estos atascos generan un perjuicio al medio ambiente y un encarecimiento del mantenimiento de la explotación de las estaciones depuradoras, al producirse problemas de funcionamiento de bombas y elementos mecánicos, y dañarse los sistemas hidráulicos. Todo ello se podría evitar depositando estos artículos en contenedores.

Fármacos

Está totalmente prohibida la eliminación de aquellas sustancias químicas y principios activos empleados para prevenir, tratar, diagnosticar, detectar, aliviar o curar enfermedades a través de la red de saneamiento. Los fármacos deben depositarse en los contenedores de los puntos SIGRE (Sistema Integrado de Gestión de Residuos de los Medicamentos y de sus Envases), habilitados en las farmacias.

Residuos peligrosos

No se deben eliminar a través de la red de saneamiento residuos peligrosos; por ejemplo productos de jardinería como abonos o plaguicidas, aceites minerales, líquidos de frenos o anticongelantes, pinturas, colas o disolventes. Si son de origen domiciliario, estos residuos pueden depositarse en el punto verde municipal.

Aceites vegetales

La evacuación por el desagüe de aceites de fritura usados y del aceite de conservas provoca atascos en las redes de saneamiento, por la formación de las denominadas bolas de grasa, lo que incrementa los costes de mantenimiento, promueve la aparición de malos olores y dificulta los procesos de depuración, al llegar con contenidos mínimos de oxígeno. Así, el aceite usado que no puede ser reutilizado debe ser depositado en los puntos habilitados por el Ayuntamiento.

Restos de comida

Los desagües no deben utilizarse para eliminar restos de comida o sustancias pastosas. La eliminación de estos residuos a través de la red de alcantarillado genera además de un consumo innecesario de agua, obstrucciones en las redes de saneamiento, malos olores, contribuye a la proliferación de plagas y provoca sobrecargas de materia orgánica en las depuradoras.

Por todo ello, los restos de comida deben depositarse en el contenedor de residuos orgánicos, recomendándose la utilización de pequeñas rejillas en los agujeros del fregadero para evitar que estos residuos se cuelen por el desagüe y acaben en la red de saneamiento.

Jabones y detergentes

Se trata de productos que disuelven las grasas o la materia orgánica gracias a los tensoactivos que contienen, pero su uso, en especial en el caso de los detergentes en polvo, es una de las principales fuentes de contaminación por fosfatos, y estos, combinados con aceites y residuos sólidos, taponan las redes de saneamiento con bolas de grasa. En la medida de lo posible, es recomendable elegir detergentes sin fosfatos.