Plaza de Cort

Las cláusulas sociales se han aprobado esta legislatura, concretamente en 2016.

Responsabilidad Social Corporativa: ¿Realidad o marketing?

Aurora Jhardi / Regidora de Función Pública y Gobierno Interior

Aurora JhardiLa Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es ahora un término de moda en el mundo empresarial y en la Administración Pública. En el Ajuntament de Palma, la compra pública se somete a las prescripciones establecidas en la Instrucción de Inclusión de Cláusulas Sociales y Medioambientales en la Contratación aprobada en 2016, lo cual ha dado lugar a que el 90% de los contratos públicos lleven aparejadas cláusulas sociales y medioambientales de obligado cumplimiento. En este sentido, los contratos han incluido, entre otras, cláusulas de igualdad y mejoras salariales para el personal de las empresas ganadoras de las licitaciones. Las cláusulas medioambientales han cobrado protagonismo en los últimos años, como respuesta política en la lucha contra el cambio climático.

La mayoría de contratos públicos son susceptibles de generar un impacto medioambiental al que hay que atender; los contratos de limpieza deben exigir productos que respeten el medioambiente, la compra de material de oficina puede tener un impacto medioambiental negativo si no se apuesta por productos reciclados y recargables, que disminuyan la producción de plástico, por ejemplo.

Los contratos han incluido, entre otras, cláusulas de igualdad y mejoras salariales para el personal

En Palma hemos aprobado el primer contrato de máquinas expendedoras de comida y bebidas, que atiende de forma prioritaria a la cuestión medioambiental, tanto en la producción de los productos ofrecidos –que deben ser ecológicos o de comercio justo– como a la eficiencia energética de las propias máquinas o la gestión de los residuos generados por las mismas. Estos son pasos importantes en tanto que la RSC es la forma en que las administraciones y empresas dejan un impacto en la sociedad, ya sea en el área social o ambiental. Pero es importante que la empresa atienda al tipo de impacto que está generando, ya que este puede ser positivo o negativo. La mirada de la RSC tiene que ser primero interna y después lógica.

De poco sirven las campañas de responsabilidad social corporativa si quien las lleva a cabo no mantiene políticas internas justas para su personal o si dicha corporación tributa en paraísos fiscales o se acompaña de maniobras fiscales para tributar menos. Publicitar la colaboración con comunidades lejanas o el respeto al medioambiente cuando tus colaboradores están mal pagados, explotados o insatisfechos habla de un sistema insano que permite la trampa. Es esencial continuar con la aplicación de la responsabilidad social corporativa y las administraciones deben liderar ese trabajo.