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Combinar ejercicio y una buena hidratación para cuidar el corazón en verano

Europa Press

Los expertos insisten en que es importante una alimentación variada y equilibrada y no olvidar que debe hacerse un seguimiento del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares durante las vacaciones

­Combinar descanso, ejercicio y una buena hidratación son algunos de los consejos de la Federación Española del Corazón (FEC) para cuidar el corazón en verano. Al mismo tiempo, recuerdan la importancia de mantener una alimentación variada y equilibrada, al igual que el resto del año, para que la salud cardiovascular se vea afectada. El vicepresidente de la FEC, José Luis Palma, apunta en primer lugar que, si la condición cardiaca del paciente es "estable, está bien controlada y se encuentra bien", no hay problema en hacer un viaje en estas fechas.

"Ahora bien, si la enfermedad se le ha diagnosticado recientemente o si le han cambiado la medicación hace poco, es mejor posponer los viajes internacionales hasta que la condición del paciente sea estable", comenta.

El experto insiste en que se puede viajar en cualquier medio de transporte, siempre teniendo en cuanta que los trayectos largos en avión aumentan el riesgo de sufrir el síndrome de la clase turista, "caracterizado por una trombosis venosa profunda en las venas de las piernas, que podría ocasionar un tromboembolismo pulmonar".

Este síndrome se puede producir por permanecer inmóvil en un lugar reducido y con limitaciones de movimiento durante un periodo prolongado de tiempo. "Por ello, si vamos en coche, es aconsejable hacer paradas para estirar las piernas; y si viajamos en avión, tren o barco, es recomendable dar algunos paseos", recuerda.

Correcta medicación

Por otra parte, detalla que el previsible cambio de rutinas durante el verano puede favorecer la falta de adherencia al tratamiento en las enfermedades cardiovasculares. "Es fácil que tengamos algún despiste con el tratamiento farmacológico que seguimos, en especial si disfrutamos de las vacaciones en un país con diferencia horaria. Una buena idea, por ejemplo, es ponerse alarmas en el móvil, que nos recuerden que debemos tomar la medicación. Por supuesto, el paciente debe llevar consigo siempre su informe médico, en el que se detalla qué medicación está tomando", argumenta Palma. En verano aumentan los ingresos hospitalarios asociados a estados de deshidratación. Ancianos, deportistas, embarazadas, niños, trabajadores al aire libre y enfermos crónicos, como los pacientes cardiovasculares, son especialmente vulnerables a sufrirla y a sus consecuencias. "Si llegamos a deshidratarnos, se puede deteriorar nuestra función renal, llevando incluso a la aparición de arritmias", advierte el vicepresidente de la FEC.

Por eso, insta a evitar esta situación bebiendo entre dos y tres litros de agua al día, incluso aunque no se tenga sed. "Así nos aseguraremos de que todos nuestros órganos, incluido el corazón, funcionarán correctamente", apostilla.