En defensa de la salud laboral

Las funciones y competencias de los graduados sociales resultan de sumo interés para el ciudadano, ya que su fundamento radica en la defensa y protección de los derechos de los trabajadores y de la Seguridad Social en un contexto laboral cada vez más arduo.

La legislación laboral es una de las víctimas de la crisis, pero no por ello su defensa se ha mermado. Al contrario, los Graduados Sociales son profesionales jurídicos expertos en Derecho de Trabajo y Seguridad Social que han sido clave en la conservación de muchos empleos.

En el contexto actual, en el que Balears registra un aumento de siniestralidad laboral, la precariedad de los empleos se acentúa a un ritmo vertiginoso y la explotación laboral está más que nunca en el punto de mira de la justicia, la figura del Graduado Social, tanto en asesoría como en defensa jurídica, se ha convertido en un distintivo y garantía de calidad profesional, dada su capacidad de dar respuesta a las situaciones que plantea el nuevo escenario económico en materia de trabajo y de Seguridad Social.

En Balears, los Graduados Sociales atienden cada vez más consultas, tanto de empresas como de trabajadores, pensionistas y ciudadanos independientes, mientras los asuntos por reclamación de dinero y despidos colapsan el Juzgado de lo Social. Y parece mentira pero tres años después de que entrara plenamente en vigor la reforma laboral, sigue siendo una asignatura pendiente la inseguridad jurídica de muchas empresas y trabajadores. Es por todo ello que cada vez son más funciones las que competen al Graduado Social, como asesor, representante, perito en material social y laboral, etc. Es una figura jurídica que lucha por facilitar la comunicación entre los trabajadores y los empresarios, con afán de mejorar la vida laboral de todos las partes involucradas permitiendo salvar barreras y mediando en sus conflictos del día a día.