La arquitectura civil y militar en el Reino de Mallorca

En sus orígenes la dinastía mallorquina no disponía de una arquitectura palatina muy destacable en sus territorios: en el Rosselló, la Cerdaña, Montpelier y las Baleares.

En Mallorca contaba con la antigua residencia de los walís musulmanes, l’Almudaina, una ciudadela adecuada a la función de defensa que a la de confort residencial.
Cuando Jaime I decidió hacer del castillo de Perpiñá su residencia habitual, realizó en esta ciudad la primera y más importante de sus obras. A partir de 1276, a la muerte de Jaime I, se iniciaron grandes obras de construcción y reconstrucción en Mallorca, que quedaron plasmadas en la edificación del castillo de Bellver y las modificaciones de l’Almudaina y de otras residencias de la isla.

Todas estas iniciativas tuvieron como consecuencia la introducción del estilo gótico en la arquitectura civil.

El castillo de Bellver

Este castillo es uno de los más originales, no sólo por su planta circular, sino también porque en él se conciliaron las necesidades defensivas y artísticas de los monarcas. El término Bellver (bell veure), que reemplazó a la antigua denominación de Puig de la Mezquita, corresponde a un bello mirador. Su emplazamiento, hoy cubierto por un frondoso bosque de pinos, antes se dedicaba al cultivo de la viña.

Los trabajos de construcción del edificio comenzaron en 1300, en el mismo momento que l’Almudaina estaba siendo reformada, y para ello se precisaron varias expropiaciones de terreno. Se pueden seguir bien el proceso de construcción a partir de 1309 a través del Libre de Beilver del ayn de MCCCIX, año en el que llegan pintores y carpinteros para trabajar en los espacios interiores del complejo. En 1310 ya estaban realizadas las ventanas, las arcadas de la galería del piso inferior, la torre del homenaje, el portal principal ya disponía de puertas, se trabajaba en las escaleras, la galería superior y se estaban pintando las estancias. Desde 1311 ya disponía el castillo de su propio capellán y se instaló en él una guarnición de soldados hasta la muerte de Jaime II. Su sucesor, el rey Sanxo, residió en el edificio en 1314. En 1330 se documenta la excavación del foso que rodea el castillo. Los trabajos que se fueron realizando durante los siglos XIV y XV fueron de mantenimiento-conservación.

En el siglo XVI se quiso adaptar la construcción a los progresos de la artillería y por este motivo se adaptaron las terrazas a la colocación de cañones y se sacrificaron las almenas, a excepción de las de las torres (actualmente sólo quedan las barbacanas de la torre del homenaje y el matacán que protege la entrada principal). Además, se construyó un muro exterior con la misma forma que el contorno de la planta del castillo.

La planta, muy original y regular, dibuja un círculo perfecto rodeado por tres torres adosadas de base semicircular, y la del homenaje, separada y dividida en cinco pisos, unida originariamente mediante un puente levadizo.

Además de los referentes a la originalidad y posibles influencias sobre la planta circular del castillo que pueden remontarse a la Roma imperial y a los exponentes medievales citados en la introducción (Restormel, Michelstetten, Montaner y el Castel del Monte), podemos destacar la torre cilíndrica del homenaje, que según Marcel Durliat, se pueden encontrar referentes en la arquitectura militar medieval del sur francés, como la tour de Constance o la tour de la Vade. La de Bellver domina especialmente la puerta de entrada del castillo, sirve como elemento defensivo y también actúa como elemento separador de la residencia real y los puestos de guardia.

Podemos encontrar otras influencias en varios detalles del castillo, como las ventanas geminadas, que también encontramos en la Almudaina o en la Torre dels Enagistes (Manacor), las bóvedas de crucería, que son similares a las de la cripta de Sant Llorenç (bajo la cabecera de la iglesia parroquial de Santa Creu, Palma), etc.

Exterior del castillo

Nos situamos ante la puerta exterior del recinto inmediato del castillo. Pasamos el primer foso, poco profundo, por un puente de madera, y la portalada de la fortaleza, de arco dovelado ligeramente rebajado, para entrar en el revellín, recinto exterior del castillo, que consiste en un corredor circular alrededor del foso y los muros de la fortaleza, que presenta 27 troneras para las piezas de artillería y con peldaños para los soldados con armas ligeras.

Este punto nos permite contemplar de cerca el talud y el foso, las saeteras y las aspilleras distribuidas por los muros, las torres y, los diversos baluartes y revellines que conformaban el sistema defensivo de esta fortaleza. Es inevitable ver la imponente torre de l’Homenatge, en talud, planta circular y alzado cilíndrico, que mide 33,37 metros de altura desde la base del foso. Una pequeña puerta de arco de medio punto en la parte norte de la torre, con fecha de 1514, permitía antiguamente acceder al piso inferior por un puente levadizo cuyo inicio todavía está por descubrir.

El castillo ocupa la cima de un montículo en el lado oeste de la bahía de Palma. En el siglo XIII aparece documentado con el nombre de monte de la Mezquita pero no se ha podido comprobar la existencia de ningún recinto religioso musulmán. El topónimo quiere decir ‘bella o buena vista’ y hace referencia a la excelente panorámica que se puede ver desde la cumbre del cerro.

Su construcción se llevó a cabo entre los años 1300 y 1311, en tiempos de Jaume II. El proyecto del maestro de obras reales Ponç Descoll, fue ejecutado por el maestro de obras Pere Salvà, por el maestro albañil Pere Despuig y por diversos carpinteros y pintores que trabajaban simultáneamente en el palacio de L’Almudaina. La decoración y la pintura mural son obra de Francesc Cavaller mientras que Francesc Camprodon llevó a cabo los trabajos de escultura. El rey pudo ver bastante acabada la fortificación poco antes de su muerte, sobrevenida en 1311; nombró al primer castellano, Pere Antic, y dio el visto bueno al primer capellán del oratorio, Julià Fabra. Si bien el rey Sanç ya pudo residir en dicho palacio, las obras se prolongaron hasta 1330, cuando los albañiles Pere Tallada y Francesc Santa Creu completaron la obra del foso.

El siglo XVI se caracterizó por diferentes obras derivadas de los adelantos de la tecnología militar; se hicieron obras de fortificación de defensa artillera, una muestra es el revellín, obrado en 1551 por Andreu Pons. También se instalaron piezas de artillería, necesarias para la defensa de la ciudad y del puerto ante el peligro turco. Las modificaciones que se hicieron supusieron la pérdida de las almenas de la azotea superior. En 1567, un rayo afectó a la fortaleza y originó un devastador incendio. Las obras de restauración serían considerables, puesto que se invirtió la suma de 4.000 libras. Parece ser que este rayo derrumbó la torre de mediodía, opuesta a la del homenaje, y los muros vecinos.

Puerta de entrada principal

La puerta principal está rematada con un arco de medio punto dovelado. Conserva las cuerdas del viejo puente levadizo, que en el siglo XV fue sustituido por el actual puente de piedra; está protegido por la saetera y un matacán superior sostenido por cuatro ménsulas o canecillos. Adosada al matacán está la torre o atalaya noroeste.

Planta baja

Del interior del castillo destacamos, en primer lugar, el vestíbulo, rectangular y de bóveda rebajada, con una lápida dedicada a Alexandre Jaume i Rosselló, la puerta de la dirección del castillo (izquierda) y una puerta de arco de medio punto (derecha) que comunica con la planta noble. Podemos dar la vuelta al corredor de la planta baja, donde se hallaban las dependencias del personal de servicio y de los soldados de la guarnición. Nos fijamos en el techo de madera y en la arquería de 21 columnas de madera cuadrada achaflanadas, donde se apoyan arcos de medio punto. La pared medianera cuenta con ventanillos abocinados y quince puertas, cuatro de arco de arco de medio punto y diez adinteladas.

El patio de armas, de planta circular, cubre un inmenso aljibe que se completa con un gran brocal cuadrado. Los elementos más destacables son el pavimento de piedra de Santanyí, la moldura perimetral, y el alero de madera con ménsulas, de casi dos metros de anchura.

En 1931, durante los primeros meses de la II República, el Estado cedió la fortaleza y el bosque al Ayuntamiento de Palma, gracias especialmente a las gestiones de Alexandre Jaume. El año siguiente se fundó el Museo de Bellver, que con el tiempo sería el Museo de Historia de la Ciudad. Las salas de la planta baja alojan actualmente este museo que permite conocer la evolución urbana y histórica de la ciudad de Palma, desde la edad del Bronce hasta la actualidad.

Planta noble

Ascendemos a la planta noble por una escalera de dos tramos, moderna, que sustituye a la antigua escalera de caracol. La cubierta del corredor tiene 21 tramos de bóveda de crucería, como todas las estancias de este piso. La pared medianera tiene trece puertas y once ventanas, nueve de las cuales geminadas, mientras que la galería que se abre al patio tiene un total de 42 arcos apuntados sostenidos por columnas de fuste octogonal, formando tréboles calados o trifolios. La base es diferente según si pertenece a los arcos grandes o a los pequeños: los primeros tienen base de sección cuadrada, con una entalladura en sus ángulos, mientras que los arcos pequeños tienen base octogonal; los fustes son de grosor variable y los capiteles tienen un relieve de plumas u hojas.

Una de las estancias de esta planta es la capilla de Sant Marc, con puerta de arco de medio punto, coronado por una cruz trilobulada; conserva el pavimento original, de azulejos con decoración geométrica de color verde, y restos de pintura mural con representaciones religiosas. El nuevo retablo data de 1718 y fue patrocinado por el gobernador del castillo, Pere de Montellano, y su autor fue Antoni Ventallol. Actualmente, tras el altar se encuentra un palio o frontal bordado que representa el Ángel Custodio de la Ciudad de Mallorca, flanqueado por representaciones de San Gregorio y Santa Práxedes. La sala conserva restos de pintura mural.

En 1408 se designó a los monjes cartujos de Valldemossa como gobernadores titulares de Bellver con derecho a nombrar un lugarteniente y entregarle las llaves del castillo. Una real orden de 1719 disolvió esta potestad, pero el monasterio conservó el señorío, y se percibía una renta anual de 50 libras hasta la Ley de Desamortización promulgada por Mendizábal (1835). El 13 de junio de 1867 fue el último día que se celebró misa en la capilla del castillo; los ornamentos litúrgicos fueran trasladados al oratorio del Hospital Militar.

A continuación, entre la torre noreste y la torre este, encontramos dos cámaras. La primera cuenta con un hogar relativamente moderno, situado ante el cabezal de la escalera de caracol que sube de la planta baja, y en la pared exterior, se abren dos ventanas. La segunda cuenta con una ventana geminada y un portal de dintel lobulado que comunica con la torre de levante.

En la siguiente estancia encontramos la sala Jovellanos, donde pasó cautiverio entre el 5 de mayo de 1802 y el 6 de abril de 1808 el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), antiguo ministro de Carlos IV y víctima de la política de Godoy. A pesar de las duras condiciones del confinamiento, Jovellanos escribió diversas obras en el castillo, algunas con la fortaleza misma como punto de partida. En la pared de la izquierda según se entra, se encuentra una lápida dedicada al escritor y pensador, coronada con un busto trabajado por el escultor Jacinto Mateu y una inscripción con letras doradas. En esa misma pared y también en la que mira al exterior hay restos de grafitis murales con versos manuscritos por Jovellanos, ambos enmarcados sencillamente y conservados sobre el estuco antiguo.

A continuación se encuentran las estancias reales, es decir el salón del trono, con un trono con doselete y dos pinturas de K. Krekovic que representan a Jaime I y la muerte de Jaime III, y la sala de la Reina, que conecta por una pequeña puerta con la torre sur.

Le siguen las estancias qua actualmente alojan los fondos de la colección del cardenal Antoni Despuig i Dameto (1746-1813), donde se exhiben lápidas, objetos romanos y copias clásicas del siglo XVIII distribuidas en tres estancias, y finalmente la cocina, muy grande y espaciosa, con una gran campana con revellín situada sobre el antiguo hogar, una pila con un panel cerámico dedicado a San Sebastián y otra pila dedicada a Nuestra Señora de la Merced.

Planta superior

Ascendemos a la plataforma superior o azotea del castillo, que nos ofrece excelentes vistas de la bahía, de la ciudad y de buena parte de la isla. En ella encontramos las puertas de las tres torres albacaras; la mayor de las tres es la torre sur o de la Reina, con puerta redonda, cubierta de bóveda de cañón y tres ventanas rectangulares, una por cada planta. Encima de la ventana superior se distingue el escudo con las cuatro barras con una corona real encima. También se encuentran los accesos a las cuatro torres o garitas semicirculares, también conocidas como guaitells (atalayas) y que originariamente se encontraban almenadas.

Podemos fijarnos en el sistema de recogida de agua de lluvia que, desde la plataforma y las azoteas de las torres, vierte en el aljibe, y podemos buscar los grafitos, entre los que destacamos Vive Napoleón, realizado por un prisionero de la Guerra del Francés y situado entre la torre flanqueante sureste y la torre sur.

Torre de l‘Homenatge

Finalmente, podemos visitar esta torre con cuatro estancias comunicadas por una escalera de caracol de 118 escalones. Las dos estancias superiores tienen ventanas con arco apuntado con poyos de piedra en los laterales; las dos cámaras inferiores se destinaron desde antiguo a prisión y podemos ver el boquete por donde, según se cuenta, se bajaba a los prisioneros. Aún más abajo hay un tercer espacio que ocupa toda la amplia base de la torre que forma el talud, llamada la Olla, de cuatro metros de alto y cubierta de bóveda. Fue concebido como aljibe o depósito de agua, que en caso de sitio permitía a quien defendiera la torre sobrevivir autónomamente; todavía se pueden ver los restos de las conducciones de agua que provienen de la plataforma superior de la torre y el estucado de las paredes interiores. Pero este espacio oscuro y húmedo, sin más entrada que el boquete superior, hasta 1830 fue utilizado también como terrible e inhumano calabozo.

Con motivo de la Guerra Civil (1936-39) el castillo fue habilitado como un enorme presidio, donde llegaron a convivir unos 800 prisioneros republicanos, entre los que estuvieron el diputado Alexandre Jaume y Emili Darder, alcalde de Palma, que más tarde fueron fusilados. Los prisioneros construyeron el camino que une el castillo con el Terreno. En 1978 se celebró el acto de constitución del Consejo General Interinsular, primer organismo autonómico de la Democracia. Actualmente el castillo de Bellver abre las puertas a miles de visitantes y es la sede de actos sociales y culturales de relevancia.

Introducción

El gótico supone el establecimiento del estilo artístico más arraigado en las Baleares. Es un estilo muy importante por la cantidad y calidad de las obras. Éstas se caracterizan por su cosmopolitismo y vanguardia gracias a los contactos con el exterior a través de los viajes de formación de los artistas, además de la presencia de otros foráneos en las islas.

El gótico en Mallorca se iniciará tras la conquista del 1229, con un estilo primitivo, de transición, desplazando al arte islámico. Se consolidará a partir del establecimiento del Reino Privativo de Mallorca a partir de 1276 ampliándose el territorio de extensión del gótico, destacando Palma y Perpiñán porque eran las capitales del Reino y los núcleos económicos más importantes. Pasará por una época de declive con la caída del Reino Privativo en 1348, pero se recuperará a nivel artístico a finales del XIV-principios del XV, culminando en el declive de 1450 a 1500.

El estilo gótico fue tan significativo que perduró más allá de sus límites cronológicos ya que fijó, a nivel arquitectónico, el modelo de templo cristiano balear por excelencia hasta el siglo XVIII: planta única con capillas laterales entre contrafuertes.

Casa de la Almoina

Empezaremos la ruta por la Casa de l’Almoina situada al fondo de la fachada de l’Almoina de la Catedral (lado izquierdo exterior), situada perpendicularmente al muro lateral del templo. Constituye la entrada a las visitas de la sede catedralicia.

El nombre proviene de las limosnas que allí se repartían a los pobres tras la misa. En la fachada destacan el portal de ingreso, ojival y dovelado, y los arcos conopiales de la primera planta. Sobre la dovela central del portal se encuentra un relieve en la peana del balcón, el cual presenta la fecha de 1529. Constituye una muestra del gótico civil mallorquín tardío, que ya presenta elementos de transición al renacimiento, como la simetría arquitectónica.

Catedral de Mallorca

Continuaremos la ruta por el monumental edificio que vislumbramos a la derecha de la casa de la Almoina.

Es uno de los mejores ejemplos del gótico mediterráneo del siglo XIV y una de las catedrales más bellas de toda Europa. Construida sobre la mezquita Alhama de Madina Mayûrqa. El edificio actual fue iniciado en 1306 por Jaime II con la idea de albergar el panteón de la dinastía mallorquina. Se edificó en diferentes fases constructivas hasta finales del siglo XVI, más varias transformaciones de los siglos XVII al XXI. En el exterior destacamos la apariencia de crustáceo típico de las catedrales góticas, con dobles arbotantes y contrafuertes de dos alturas, las bandas horizontales y una relación de alturas según el sistema nórdico 2-1-0,5. La fachada principal es fruto de una reforma neogótica del XIX, aunque se conserva el portal de estilo renacentista de finales del XVI. Destacamos el portal lateral del Mirador, de finales del XIV, dirigida por Pere Morey, en la que participó también Guillem Sagrera, representando en el tímpano la Última Cena. El portal opuesto, es el de l’Almoina. La torre-campanario inaugura la tipología autóctona mallorquina (forma cuadrada, molduras horizontales y calado superior).

En el interior destaca un espacio unitario y diáfano, con un alzado dividido en arcadas apuntadas sobre pilares octogonales y cuerpo de luces, que soportan el arranque de bóvedas cuadripartitas. Un gran rosetón sobre la cabecera disimula la diferencia de altura entre el cuerpo de naves y la cabecera. La planta es de estilo salón, dividida en tres naves con una cabecera poligonal con tres capillas: la central de la Trinitat, la derecha del Santísimo (con decoración contemporánea de Miquel Barceló) y la izquierda del Corpus Christi.

Palacio de la Almudaina

Frente a los pies de la Catedral se encuentra el palacio. Su origen se remonta a la época medieval islámica cuando fue residencia de los valíes de Mayurqa. Jaime II inició la reconstrucción en torno al 1300 según el estilo gótico civil y lo convirtió en albergue real. Más tarde lo ocuparon los sucesivos virreyes y gobernadores.

Presenta una planta rectangular con muros y torres de base cuadrada, entre las cuales destaca la torre del Ángel, coronada por el Ángel Custodio. La fachada del sur tiene una galería de ocho arcos ojivales, situada sobre otra de cuatro arcos de medio punto. La fachada de poniente presenta también arcos apuntados y ventanas geminadas. El recinto cuenta con dos patios, el del Rey y el de la Reina.

Del interior destaca la capilla de Santa Ana cubierta de bóveda de crucería; contiene la capilla de Santa Práxedes. Destaca también la gran sala del Tinell (Trono), que fue seccionada en dos pisos en época de Felipe II; la planta superior muestra grandes arcos diafragmas, apuntados, mientras que la planta baja presenta bóvedas de crucería, con claves de bóveda con el escudo de la monarquía hispánica (Portugal incluido).

Oratorio de Sant Pau

Forma ángulo con la fachada principal del Palacio Episcopal, situado detrás de la cabecera de la Catedral, en la calle Palau.

Es de estilo gótico y data de principios del siglo XV. El portal exterior es ojival. Una arquivolta con decoración de temática vegetal guarnece las dovelas. Presiden el conjunto una imagen de San Pablo y, encima, un crucifijo con relieves simbólicos en los extremos de la cruz, como el detalle de la resurrección de los muertos.

En el interior tiene una sola nave, con cubierta de artesonado de madera. Actualmente el oratorio de Sant Pau acoge una de las salas del Museo Diocesano, instalado en el palacio Episcopal. Del fondo de pintura gótica de este museo, destacamos el retablo de Sant Jordi (siglo XV), obra de Pere Niçart, diversos cuadros de Martí Torner, Joan Daurer y Pere Terrencs, y un espléndido retablo de la Pasión, del siglo XIII y de factura anónima.

Iglesia de Santa Eulàlia

Seguiremos hacia la izquierda por la calle Palau y giraremos por la primera a la derecha, en la calle de Sant Pere Nolasc. Giraremos por la primera a la izquierda y nos encontraremos en la calle Morey. La recorreremos hasta el final y nos encontraremos en la plaza Santa Eulàlia, donde vislumbraremos la iglesia con su espectacular campanario.

Consta como la primera parroquia de la Ciutat. Era la más rica y con más dominio territorial, de ahí que se proyectase su construcción a finales del XIII siguiendo el programa de 3 naves, más solemne que el de nave única (único templo parroquial mallorquín gótico con 3 naves). En el exterior destacan los arbotantes y contrafuertes, las gárgolas y la torre-campanario central de estilo neogótico. En el interior destaca el alzado dividido en arcadas apuntadas y el cuerpo de luces, con una cubierta de bóvedas cuadripartitas, sobre pilares fasciculados. La planta está dividida en tres naves, más capillas entre contrafuertes. Las dos naves laterales se prolongan hacia la cabecera en forma de girola. El presbiterio presenta cinco capillas radiales.

Es una de las cuatro primeras parroquias fundadas tras la conquista, aunque el edificio actual se edificó entre los siglos XIV y XVI. La fachada principal, con el portal mayor presidido por una imagen de la santa titular y el agudo campanario son de estilo neogótico. Las fachadas laterales muestran contrafuertes, arbotantes y pináculos. Los portales laterales son góticos, con arquivoltas ojivales y con pinturas en el tímpano.

La planta, dividida en tres naves, muestra una distribución atípica en el contexto mallorquín y es la única iglesia parroquial de Palma con esta compartimentación. Las naves están separadas por dos hileras de columnas y cubiertas por bóvedas cuadripartitas. La cabecera es poligonal, con capillas radiales, y muestra una original girola como prolongación de las naves laterales. El retablo mayor es barroco. En las capillas laterales, destacamos algunas pinturas góticas, como la Dormición de la Virgen (tercera capilla a la izquierda), el retablo de los Catlar (primera capilla a la derecha) o la tabla pictórica de San Salvador, obra de Francesc Comes (siglo XIV), además de la imagen del Sant Crist del Miracle, del siglo XIII, que goza de gran devoción. Otro elemento gótico es la trona, de madera calada, donde según la tradición, predicó san Vicente Ferrer en el año 1413. También son góticos los pequeños portales situados a cada lado del inicio del deambulatorio, provenientes de Can Tomàs del Pedrís del Born.

Claustro de Sant Francesc

A la derecha de la plaza y de la iglesia de Santa Eulàlia, avanzaremos por la calle del Convent de Sant Francesc. La recorreremos hasta el final y nos encontraremos con la plaza de Sant Francesc donde se encuentra el convento.

Es el primer claustro gótico de la Corona de Aragón. Presenta una planta trapezoidal, con arcos ojivales polilobulados recostados sobre ciento quince esbeltas columnas de sección cuadrilobulada. El techo se configura a partir de un artesonado policromado donde se representan los escudos de la Corona Catalano-aragonesa y de la Universidad del Reino de Mallorca. La galería norte es la más antigua y en ella alternan columnas de mayor y menor grosor, con arcos trilobulados. Las otras galerías son posteriores, con columnas uniformes y arcos más ornamentados, que pueden llegar a tener cinco lóbulos. La galería meridional es la más moderna, del siglo XV. El paramento y el suelo de los pasillos contienen lápidas de las setenta y dos familias nobles que tenían sepultura en este recinto.

Iglesia de Sant Francesc

El exterior es austero donde destacan: en la fachada un rosetón de tradición gótica y un portal barroco dedicado a la Inmaculada Concepción. La cabecera muestra una superposición de volúmenes, cerrados por un muro heptagonal. La iglesia presenta una planta de una sola nave con capillas laterales entre contrafuertes. En la cabecera, el antiguo presbiterio presenta capillas radiales. Desde el siglo XVII, con la introducción del retablo mayor barroco, se transformó este espacio, en forma de girola. La cubierta de bóveda de crucería data de 1384 y sustituye a una anterior de madera. La sillería del antiguo coro se remonta al siglo XV, el cual se encontraba en alto a los pies hasta el siglo XVI cuando se desplomó.

El retablo mayor es barroco, con la talla de San Francisco y la imagen de San Jorge. Referencia aparte merece el sepulcro de Ramon Llull, situado en la segunda capilla radial de la izquierda, realizado en 1487 por Francesc Sagrera. Está realizado en alabastro, y en él podemos ver la figura yaciente del Doctor Iluminado. En la parte inferior hay siete nichos vacíos, ya que las imágenes de las siete ciencias que debían colocarse en ellos (los símbolos nos indican la posición de cada una de ellas) no se concluyeron.

En el siglo XVII se reconstruyó la fachada según el estilo barroco, con un portal ornamentado con un importante conjunto escultórico presidido por la Inmaculada Concepción.

Can Catlar del Llorer

Mirando hacia la fachada de la Iglesia de Sant Francesc, cogemos la calle de la izquierda, de Can Troncoso. La recorremos hasta el final y nos metemos por la primera calle a la izquierda, de Can Savellà donde en el número 15 nos encontraremos Can Catlar del Llorer.

Es una de las casas medievales de la ciudad. Fue propiedad de los Armadans, del canónigo Joanot Soldevila, y de una línea segunda de la familia Descatlar. Presenta una combinación de elementos góticos con otros posteriores. El patio conserva muchos detalles originales: distribución del espacio, arcos y pilares, escalera y empedrado del suelo. Con motivo de unas obras de reforma, se encontró en la pared de una de las salas un fragmento de la decoración mural de finales del siglo XIII realizada con técnica mudéjar que representa escenas cortesanas (actualmente se conserva en el Museo de Mallorca).

Iglesia de Santa Margalida

Recorremos hasta el final la calle de Can Savellà. Nos metemos por la tercera calle a la derecha, de l’Argenteria. Al final de ésta, continuaremos por la plaza del Marquès del Palmer (enfrente a la izquierda), la atravesaremos y daremos a la plaza Mayor. La atravesamos también y llegaremos al inicio de la calle de Sant Miquel, donde casi al final, en el nº 69, nos encontraremos la Iglesia en cuestión.

Este edificio proviene de la instalación en este lugar de los frailes franciscanos en 1238. Cuarenta años después de su instalación, los franciscanos permutaron su convento por el de las monjas agustinas de Santa Margalida de la actual plaza del Mercat. Poco después los citados frailes acabaron instalados en el actual convento de Sant Francesc. Las monjas fueron expulsadas en 1837 y el convento fue destinado a hospital militar. La iglesia data del mismo año fundacional de 1238, pero fue objeto de sucesivas reformas y ampliaciones, la más importante, de 1341, en la que se reconstruyó el ábside. Fue restaurada en el año 1967 y desde ese momento se dedicada a parroquia castrense. La iglesia presenta una planta rectangular de nave única con capillas laterales y ábside de base rectangular. La nave se encuentra dividida en tramos separados por arcos diafragma apuntados que descansan sobre modillones de rollos en la pared a mediana altura. La cubierta es de madera a doble vertiente, en cuyo vértice con los arcos presenta un tramo de techo plano con decoración mudéjar. Las capillas tienen planta irregular y bóveda de crucería. El coro probablemente es del siglo XIII y se encuentra sostenido por dos hileras de tres arcos rebajados sostenidos por cuatro pilares de sección octogonal. La primera capilla de la izquierda contiene el sepulcro gótico de Guillem de Torrella (1267).

De la parte exterior son destacables la cabecera y los contrafuertes. Los accesos laterales no responden a su estructura original, ya que la entrada se realizaba a través del convento.

Iglesia de la Sang

La Iglesia de Santa Margalida hace esquina con las calles de Sant Miquel y dels Oms. Nos metemos por esta última y la recorremos hasta el final. Llegaremos a La Rambla, la atravesamos perpendicularmente y pasaremos por la calle del Jardí Botànic, subiremos por la Costa de la Sang, y llegaremos a la plaza de l’Hospital, donde en el nº 3 encontraremos el Hospital de la Sang, en cuyo interior está la iglesia.

Es el oratorio del Hospital General de Mallorca, que tiene su origen en un Breve Pontificio de 1458 que autorizaba la concentración de todos los hospitales de enfermedades contagiosas en una sola institución. Su promotor fue el franciscano Bartomeu Catany.

De la época fundacional de 1458 se conserva el pórtico de entrada, con dos arcos rebajados sostenidos por un pilar octogonal y el vestíbulo, con dos tramos de bóveda de arista. El patio de acceso a la iglesia tiene una galería neogótica, datada en el año 1865.

Destaca especialmente la iglesia de la Sang, dedicada a la Anunciación. Presenta una planta de nave única con tres capillas laterales por costado y está dividida en tres tramos cubiertos por bóveda de crucería. El presbiterio tiene una cubierta poligonal nervada y ventanas apuntadas, el cual fue reformado por Pere d’Alcàntara Penya en la segunda mitad del siglo XIX. Preside este espacio, dentro de un nicho de arco apuntado, una imagen gótica de mármol, del siglo XV, que representa a la Virgen, la cual procede del antiguo hospital de San Andrés. Las pinturas góticas del presbiterio, San Pedro a la izquierda y San Antonio a la derecha, provienen del antiguo hospital de Santa Catalina. El coro, a los pies, es una tribuna con balaustrada sostenida por un arco rebajado con bóveda de crucería. Las capillas laterales tienen bóveda de crucería, excepto la tercera de la derecha, que es la capilla barroca del popular Crist de la Sang (s. XV). En ella se encuentra el camarín neobarroco del Cristo, realizado en el año 1962. La imagen del Cristo, la más popular de Mallorca, es del siglo XVI, y fue completamente restaurada en el año 2003.

En la primera capilla de la izquierda, bajo la tribuna, hay un destacado belén tardo-gótico del siglo XVI, procedente del antiguo convento franciscano de Jesús. En la segunda capilla de la derecha, se conserva la imagen de la Virgen de la Mamella, localizada originariamente en el antiguo convento del Carmen.

Iglesia parroquial de Sant Jaume

Bajamos la Costa de la Sang y al final giramos a la derecha y llegamos a la plaza de Santa Magdalena. La recorremos en dirección a la fachada de la iglesia de Santa Magdalena, a cuya derecha se encuentra la calle de Sant Jaume, donde en el nº 10 nos encontraremos la Iglesia parroquial que da nombre a la calle.

Es una de las cuatro primeras parroquias de Palma tras la conquista de 1229. El actual templo ya había iniciado su construcción en 1320, ya que su origen se relaciona con la primera organización eclesiástica de 1236. En el año 1327 ya se trabajaba en las obras del actual templo, y el maestro mayor era Jordi Despujol, pero hasta el siglo XVI no se concluyó la fábrica de la iglesia.

El exterior está transformado por reformas posteriores como el portal principal, de estilo barroco y atribuido a Miquel Thomàs, de 1776. La torre del campanario se levanta en el lado izquierdo de la fachada. En el interior, la planta presenta una nave única con seis capillas laterales rectangulares y presbiterio pentagonal, con capillas radiales. La cubierta de la nave es de bóveda cuadripartita, articulada en seis tramos. La tercera capilla de la derecha o de la Epístola está dedicada a la Inmaculada Concepción, con una imagen obra de Adrià Ferrà, de 1813 y de estilo clasicista. El retablo mayor es gótico, obra de Francesc Comes (1415).

Iglesia parroquial de Santa Creu

Continuamos hasta el final de la calle de Sant Jaume. Giramos a la derecha por la Avenida de Jaime III y la recorremos hasta su fin. Giramos a la izquierda hasta encontrarnos con la plaza de la Porta de Santa Catalina, donde contemplaremos al fondo a la izquierda el conjunto de la iglesia, en el nº 7.

Es otra de las cuatro primeras parroquias ciudadanas. El actual templo, edificado entre los años 1440 y 1779, se levantó sobre la base de un templo anterior, un elemento del cual sería la cripta de Sant Llorenç, situada bajo el presbiterio de la iglesia.

El interior del templo muestra una planta de gran anchura y cubierta de bóveda de crucería de tan sólo cuatro tramos. El presbiterio presenta cubierta poligonal, con el retablo mayor de estilo barroco presidido por una imagen de Santa Helena y capillas radiales. En las capillas del templo, destacan la imagen románico-gótica de la Virgen de la Santa Cruz y los retablos góticos de la Mare de Déu del Bon Camí y de San Cristóbal, obra de Francesc Comes.

La cripta de Sant Llorenç, de un gótico inicial, posiblemente de finales del siglo XIII, presenta un presbiterio cuadrangular rodeado de un deambulatorio de cinco tramos con otras tantas capillas radiales. La cubierta es de bóveda de crucería sostenida por cuatro pilares octogonales exentos.

La Lonja

La calle del lateral izquierdo de la Iglesia de Santa Creu es la Costa de Santa Creu. La recorremos hasta el final y giramos a la derecha por la calle de Sant Llorenç. Llegamos al final y giramos a la izquierda por la calle de Sant Pere. Llegaremos a la plaza de la Drassana y tomamos la calle de la derecha, la calle del Consolat. A través de ella daremos al Paseo de Sagrera y hacia la izquierda encontraremos la Lonja, cuya entrada principal se encuentra en la plaza de la Llotja.

Se edificó entre los años 1426 y 1448, obra del arquitecto y escultor Guillem Sagrera. Representa la culminación del gótico civil mallorquín y es símbolo del esplendor económico de los mercaderes del siglo XV, ya que era la sede del Colegio de la Mercadería y la sala de contratación. Exteriormente presenta cuatro torretas octogonales de ángulo como contrafuertes y un total de diez torres menores que se corresponden con los tramos interiores. Las ventanas muestran una rica tracería flamígera. Se remata el conjunto con ventanas conopiales y almenas. En el alzado, destacan las gárgolas zoomórficas y las esculturas de las torres angulares. El portal principal es de arco ojival presidido por la imagen del Ángel Defensor de la Mercadería. El interior muestra una planta rectangular dividida en tres naves de cuatro tramos cada una, con seis columnas helicoidales con estrías que despliegan las bellas nervaduras de la cubierta. En los ángulos interiores se encuentran los correspondientes portales de las torres, coronados por imágenes de los evangelistas.

Datos y descargas

Dificultad:
Mínima. La excursión transcurre por carretera, con una subida a pie al Puig de sa Morisca, de unos 30 minutos, por un camino perfectamente acondicionado. Ya en Palma se trata de andar algo menos de un kilómetro.
Duración:
Si se hace completa, comprende un día entero.
Longitud:
En total, unos 37 Km
De interés:
Si se dispone de tiempo, se recomienda hacer la comida (de pic-nic) en la cima del Puig de sa Morisca, donde hay una vista excelente. Su acceso, a través del núcleo de Santa Ponça, está bien señalizado.
La entrada al Palacio de la Almudaina es gratuita los miércoles.

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Introducción

Este itinerario se realiza siguiendo la ruta de la llegada de las tropas a Mallorca, su desembarco, las batallas iniciales, el asedio a la ciudad y, su caída y ocupación por parte de las huestes de Jaime I. En consecuencia, se inicia con la llegada de la flota ante el actual núcleo de Sant Elm (Andratx), donde las tropas descansaron (sin desembarcar, ya que la línea de costa se hallaba tomada por los combatientes musulmanes) tras una accidentada travesía, debido a un temporal que azotó las naves. Luego continua, ya en el municipio de Calvià, con los lugares referidos al desembarco (Santa Ponça) y los primeros combates (Santa Ponça-Palmanova). Sigue en dirección a la ciudad, hasta llegar a la Real, donde acamparon las tropas y pusieron sitio a la muralla. Finalmente, el itinerario concluye con la entrada en la actual Palma por el mismo lugar donde aconteció la irrupción de las tropas, el 31 de diciembre de 1229, y la visita a los diversos lugares de la misma directamente relacionados con este episodio.

Jaime I

Jaime I, nacido de un desafortunado matrimonio entre Pedro II el Católico y de María de Montpellier, era el heredero de dos importantes linajes: la Casa de Aragón y el de los emperadores de Bizancio, por parte de su madre. En 1213 murieron sus padres, Pedro el Católico en la batalla de Muret, en la que participó defendiendo a sus vasallos occitanos contra las aspiraciones territoriales francesas, y María de Montpellier en Roma. Poco antes, su padre le había dejado en el Palacio de los Trencavel, en poder de Simón de Montfort, el líder de la cruzada contra los albigenses y enemigo de los líderes occitanos, como garantía del pacto en el que el futuro monarca debía de casarse con su hija.

Gracias a la intervención del papa Inocencio III y siguiendo las disposiciones testamentarias de la reina María de Montpellier, el joven heredero quedó bajo la tutela de los templarios en el castillo de Monzón (Huesca) hasta la edad de 9 años. Durante su estancia en este castillo estuvo acompañado por su primo de la misma edad, el conde de Provenza Ramón Berenguer V. Mientras, actuaba como regente del reino el conde Sancho de Aragón, hijo de Ramón Berenguer IV y tío abuelo de Jaime.

Huérfano de padre y madre, tenía unos seis años cuando fue jurado en las Cortes de Lérida de 1214. En septiembre de 1218 se celebraron por primera vez en Lérida unas Cortes generales de aragoneses y catalanes, en las cuales fue declarado mayor de edad..

En febrero de 1221, con apenas 14 años de edad, se desposó con Leonor de Castilla, hermana de Doña Berenguela y tía de Fernando III de Castilla. Este matrimonio fue anulado por la Iglesia por razón de parentesco, y contrajo un segundo matrimonio con la princesa Violante (8 de septiembre de 1235), hija de Andrés II, rey de Hungría.

Heredó el señorío de Montpellier a la muerte de su madre (1213) y los condados de Rosellón y Cerdaña, y el vizcondado de Fenolledas en Francia (1241) por el testamento de su primo Nuño Sanç.

Durante los quince primeros años de su reinado mantuvo diversas luchas contra la nobleza aragonesa que incluso llegó a hacerle prisionero en 1224. En 1227 afrontó un nuevo alzamiento nobiliario aragonés, dirigido por el infante Fernando, tío del rey, que terminó gracias a la intervención papal a través del arzobispo de Tortosa, con la firma de la concordia de Alcalá en marzo de 1227. Este tratado marcó el triunfo de la monarquía sobre los rebeldes nobles, dándole la estabilidad necesaria para iniciar las campañas contra los musulmanes. Las empresas bélicas posteriores consiguieron atemperar las pasiones de la aristocracia gracias a recompensas en proporción a los servicios prestados (tierras, rendas y honores).

La conquista de Madina Mayurqa

Desde la expedición pisano-catalana, llevada a cabo en 1115- 1116 contra los musulmanes, las ansias por la conquista de las Baleares no se abandonaron nunca.

A partir de la batalla de las Navas de Tolosa, el poder musulmán quedó desintegrado, tanto en África como en el Al-Andalus, y esta situación fue aprovechada por el rey Jaime I para llevar a cabo esta empresa.

La conquista de Mallorca suponía la creación de una base política y económica que favorecía los intereses comerciales catalanes en los mercados de Oriente. Por otra parte, era la perfecta ocasión de crear un proyecto de colaboración con los nobles catalano-aragoneses para mitigar desavenencias, además del refuerzo de su prestigio como monarca al incorporar un reino dentro del mar.

La planificación final de la empresa se llevó a cabo en el llamado banquete de Tarragona, celebrado a finales de 1228. Fue un ágape ofrecido por Pere Martell al rey y a su séquito nobiliario en el que el anfitrión informó de sus conocimientos sobre la isla de Mallorca, la cual había visitado en diversas ocasiones.

Para tratar las cuestiones relacionadas con la conquista, se convocaron las cortes de Barcelona, en 1228, en las cuales no participaron los aragoneses, ya que éstos sugirieron que la empresa se llevara a cabo contra los musulmanes de Valencia. El rey allí propuso su plan y pidió ayuda a los asistentes. Los representantes de los tres estamentos, Aspàreg, arzobispo de Tarragona, Guillem de Montcada, vizconde de Bearn, y Berenguer Girard, ciudadano de Barcelona, pidieron un tiempo prudencial para deliberar y poder responder.

Pasaron tres días y se celebró una reunión plenaria de clausura en que se notificaron al rey los acuerdos que se habían tomado. Excepcionalmente, los tres estamentos estuvieron de acuerdo entre ellos y con el rey, ofreciendo hombres, embarcaciones, caballos, dinero y otros. Jaime I agradeció su buena disposición y ofreció su parte correspondiente.

Acabadas las cortes se firmó un acta donde se formulaban las condiciones que regularían la conquista: el rey se comprometía a repartir las tierras y otras riquezas obtenidas de manera proporcional al número de caballos y hombres armados aportados.

A partir de aquí se ejecutó la empresa que explicaremos in situ en el recorrido.

Sant Elm

Se llega a Sant Elm por la autopista dirección Andratx hasta llegar a la desviación perfectamente indicada con el topónimo en cuestión.

Las naves de Jaime I salieron de Salou, Cambrils y Tarragona el 5 de septiembre de 1229. Sant Elm es el lugar donde fondearon las embarcaciones al llegar a Mallorca, concretamente entre la isla de la Dragonera y la playa actual de Sant Elm, lugar conocido entonces con el nombre de «La Palomera». De acuerdo con una tradición local, sobre el islote del Pantaleu (situado justo enfrente de la playa, a poca distancia de la misma) se celebró la primera misa en tierras insulares. En este lugar existía una pequeña fuente de agua, con una pila para beber, donde, según la leyenda, bebió el caballo del rey, la cual fue destruida en 1868 por los revolucionarios locales, con el fin de acabar con los vestigios “feudales” del pasado. Mientras la flota estaba fondeada allí, Jaime I recibió la visita de un musulmán llamado Alí, que compareció nadando, el cual informó al monarca sobre el estado defensivo en que se encontraba la isla. Mencionan dicho episodio las crónicas de Jaime I y Bernat Desclot, pero no se sabe nada más de él.

Una “rondalla”, recogida por mosén Alcover, explica que un águila llevaba una barracuda y al pasar por encima de donde estaba el rey la soltó, por lo cual dicha ave pasó a llamarse águila real. Aunque habitualmente no está abierta al público, se recomienda subir hasta la torre que se levanta sobre el montículo existente al lado izquierdo de la playa, levantada a partir de finales del siglo XIV, cuya finalidad fue de vigilancia, defensa, oratorio y hospital.

Creu de la Conquesta, Santa Ponça

Para ir de Sant Elm a Santa Ponça tomamos la autovía Ma-1 hasta la salida 17 Santa Ponça-Calvià.

Durante el trayecto la expedición sufrió los efectos de un temporal que desvió las naves del rey y tuvieron que modificar sus planes de ataque desembarcando en Santa Ponça. Bien pronto comenzaron los primeros enfrentamientos, concretamente el 11 septiembre, acabando al siguiente día con la primera victoria cristiana. Estos primeros éxitos animaron al joven rey, que por aquel entonces tenía 21 años, a plantarle cara a todo el ejército del walí Abu Yahya.

Existe una cruz conmemorativa del desembarco en la Gran Via de la Creu, muy cerca del mar y convenientemente señalizada. Fue construida en el año 1929, a raíz de la conmemoración del séptimo centenario de la conquista. El trabajo escultórico se debe a Tomàs Vila. En 1996 debió ser reconstruida, dado que un rayo impactó en ella, causando importantes destrozos. Las escenas que contiene en su parte inferior corresponden a episodios conocidos de las primeras batallas con los musulmanes citadas.

Capilla de sa Pedra Sagrada

Se encuentra a un lado de la autovía Palma — Andratx, en el km. 15 entre Palmanova y Santa Ponça, en la parte derecha en sentido a Santa Ponça.

También fue edificada en 1929, a partir de un diseño realizado por mosén Alcover. Es de estilo neorrománico,partiendo de las iglesias de repoblación que se construyeron tras la conquista de la isla, antes de la llegada gótico pleno. Es una capilla de pequeñas dimensiones y su decoración se concentra en la fachada. Presenta un portal abocinado presentando los principales elementos del estilo románico. Está formado por archivoltas y por sus correspondientes jambas de orden libre, sobre un pedestal. En el tímpano aparece un relieve escultórico con la escena de la Crucifixión. Sobre el portal observamos un rosetón con tracería. Remata la fachada un contorno a dos vertientes, sobre modillones, con una espadaña-campanario en el medio, rematada por una cruz.

En su interior se halla una roca que, según una leyenda, fue utilizada como altar improvisado para celebrar allí la primera misa en tierra propiamente mallorquina después del desembarco. Es posible que se trate de una piedra objeto de culto desde tiempos remotos. La capilla está cerrada por una verja de hierro con decoración a base de espirales, a través de la cual puede observarse sin ningún problema la mencionada piedra.