De la taxidermia al gunitado

Miquel Real

BARTOMEU AMENGUAL, desde Estados Unidos. Mucho antes de la película Noche en el Museo, el American Museum of Natural History de Nueva York ya era una de las citas obligadas de locales y turistas. Es difícil pasar por Nueva York y dejar de acudir a tan singular museo, uno de los mas interesantes de la ciudad.

Durante su paso por el museo de Nueva York, Carl E. Akeley gestó varias patentes. Una de ellas en nada parece estar vinculada a la historia natural: el gunitado, la técnica de hormigón proyectado a gran presión, utilizando una manguera para obtener una gran resistencia. Hoy el gunitado es de gran utilidad y tiene múltiples aplicaciones constructivas, popularmente conocido por las piscinas, pero indispensable en obra civil a gran escala: túneles, muros en grandes aparcamientos, etc.

Naturalista, taxidermista, explorador, inventor y fotógrafo son, sin orden de importancia, algunas de las facetas del prolífico Akeley. En el año 1909 comenzó a trabajar en el American Museum of Natural History de Nueva York y ese mismo año acompañó a Theodore Roosevelt en el safari africano que el presidente de los Estados Unidos realizó al poco tiempo de abandonar la Casa Blanca.

En sus trabajos de taxidermista y durante la creación de los espectaculares y realistas dioramas, Akeley comenzó a desarrollar un invento que transformaría la construcción moderna, el gunitado. En el año 1911 recibió la patente de su creación.

Tras unos años en Nueva York, Akeley se traslado al Museum Chicago, donde perfecciono las técnicas y coincidiendo con la eclosión constructiva que se vivía en las grandes ciudades norteamericanas, perfeccionó la técnica del gunitado. Lejos de un interés específico en la construcción, la técnica se había creado para reparar con yeso las maquetas de los animales, pero muy pronto se utilizó en nuevos y viejos edificios.
Akeley es este tipo de personaje único y complejo que de no haber existido lo habríamos echado de menos.

Tras unos años participando en expediciones africanas, en 1921 se planteó el dilema de si estaba justificada la muerte de gorilas para satisfacer la demanda de los museos. En el entonces llamado Congo Belga llegó a la conclusión sobre la importancia en la protección de los gorilas en su medio natural e influyó de forma importante en el rey Alberto I de Bélgica para la creación del que sería el primer parque nacional en África, hoy conocido como Virunga National Park.

Akeley falleció en el Congo y allí está enterrado, a poca distancia de donde presenció por primera vez un gorila. Más allá del convertirse en un taxidermista de referencia y  su contribución a la construcción moderna con la patente del gunitado, tuvo tiempo para escribir libros, patentar la prestigiosa cámara de cine Akeley e inventar un potente foco que utilizaría el ejército de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Todos y cada uno de los inventos estuvieron relacionados directamente con la taxidermia y su obsesión por la perfección. Lejos de quejarse por las limitaciones, optó por crear los avances tecnológicos que necesitaba para la reproducción de los animales que hoy todavía podemos observar en museos como el de Nueva York.

* Desde Nueva York. Bartomeu Amengual es periodista y fotógrafo mallorquín. Nacido en Lloret. Reside en NY desde 1997. A 6.900 km de Palma
http://www.amengual.info