Ventilando en invierno

Miquel Real

JUAN JOSÉ GARCÉS, desde Munich. El frío invierno con temperaturas que a menudo están bajo cero hace que los habitantes de Munich no acostumbremos a pasar mucho tiempo en la calle, y que el tiempo que estamos en ella, apresurándonos para llegar a un destino con calefacción, sea bajo unas buenas capas de abrigo.

Pero está claro que el hecho de que en la calle se pase frío, no quiere decir que necesariamente dentro de las casas también haya que pasarlo, porque en ese caso no habría quién aguantara un invierno en este país. Es más bien curioso que aunque el invierno sea más duro aquí que en Mallorca, seguramente se pase menos frío dentro de una casa en Munich que dentro de una en Mallorca con un invierno más suave.

El motivo es que las construcciones aquí comparándolas con las que tenemos en España, están mucho más preparadas para el frío. Las casas más modernas tienen las fachadas exteriores recubiertas con una capa aislante que es capaz de retener mejor el calor en el interior de los edificios. Las ventanas de doble cristal están prácticamente en todas las casas pero recuerdo que al llegar a Alemania no había visto nunca antes esas ventanas tan sofisticadas que cerraban casi herméticamente y tenían un doble cristal que protegían mejor del frío que hacía fuera de mi habitación.

Otra de las cosas que me llamó la atención entonces y que más bien no podía entender era porqué los alemanes con los que compartí residencia, se dedicaban a abrir las ventanas tan a menudo y dejaban entrar el aire gélido que me congelaba de arriba a abajo mientras me dirigía a la ducha en ropa interior. Con temperaturas bajo cero afuera, si me hubieran dejado ¡hubiera cerrado con cemento todas las ventanas! Con el tiempo he aprendido que este comportamiento no es algo que solo hicieran para fastidiar o poner a prueba a los pobres europeos del sur que no aguantan tan bien el frío, si no que es algo muy necesario que consiste en renovar el aire del interior de la casa para evitar problemas de humedad en las paredes.

Ya sea en las propias viviendas o en las oficinas, tener las ventanas abiertas de par en par durante algunos minutos, un par de veces al día, es una costumbre tan arraigada entre los alemanes como beber cerveza. Es algo muy saludable, y no solo para las paredes. Ahora bien, acostumbrarse a ello en pleno invierno a -10ºC cuesta algo de tiempo. Antes me quejaba amargamente, ahora simplemente lo comprendo y sufro en silencio.

* Desde Munich. Juan José Garcés es ingeniero mallorquín. Después de trabajar dos años diseñando electrónica en Japón se traslada por segunda vez a Munich. Desde allí escribe sobre la vida en Alemania. garces.juanjo@gmail.com