Vida en cada gota. En la recuperación tras un grave accidente hay factores cruciales. Una buena atención médica, soporte familiar, fuerza interna para superar la situación, y solidaridad. Cada transfusión que se realiza a un paciente da lugar a la conexión de dos personas que, aunque no se conozcan, comparten la condición humana. Y eso es motivo suficiente para salvar una vida.

 

La cuesta de enero no conoce barreras. Los bancos de sangre, afectados por la temporalidad vacacional, empiezan el año con un llamamiento de emergencia: se necesitan urgentemente plaquetas. Ismael Gutiérrez, director gerente de la fundación Banc de Sang i Teixits de les Illes Balears (FBSTIB) explica que, a pesar de llegar a las 150 donaciones por día en las islas, no es suficiente. “Lo ideal, sería unas 200 por día. No llegamos. No obstante, este enero está siendo menos duro que el anterior”. Teresa Jiménez, responsable del área de extracción de la fundación, apunta que la fidelidad de los donantes es inmensa: “A menudo nos quejamos si nos toca trabajar un 31 de diciembre. ¡Ellos vienen a donar! Son héroes”.

La fundación, en pie desde 1998, tiene como objetivo cubrir la demanda de sangre para transfusiones y órganos para trasplantes en toda la comunidad. Por lo tanto, la gestión y la eficiencia es parte del trabajo, cuenta Gutiérrez. Una de sus líneas de trabajo es la difusión de los procesos y necesidades para conseguir más donaciones. Si bien el número de donantes aumenta año tras año, no siempre se refleja en las donaciones. Muchos jóvenes, por viajes, nuevos tatuajes o piercings, se encuentran en la situación de poder donar solo una vez al año. Aún así, el director del Banc de Sang no cree que ese sea el mayor problema. El miedo a las agujas y a la bata blanca, parece echar para atrás. Gutiérrez argumenta que, en general, la experiencia de donar no es en absoluto traumática. “Los enfermeros/as se encargan de una media de quince donaciones por día, son muy buenos.”

Otro de los problemas con los que se encuentran en ocasiones, señala, es con el mito de que la fundación hace negocio con la sangre. Según el gerente, tiene un origen concreto: la fundación es pública, pero sirve también a centros privados. El mecanismo para lograr la imparcialidad, que se aplica en todo el país, es el siguiente: cuanta más sangre del banco utiliza un hospital, más les financia. Eso significa que, por ejemplo, si un centro utiliza el 80% de la sangre del banco, se encargará del 80% del coste del funcionamiento de la fundación. Gutiérrez insiste en que las cuentas son públicas y que dependen de la Conselleria, pero el hecho de que el sistema de financiación sea indirecto genera el ‘mito’ del negocio. Precisamente, la remuneración por la donación de sangre está prohibida por ley, pues debe estar sujeta a una intención solidaria y altruista.

Otro de los proyectos de la fundación está enfocado a aumentar la eficiencia. Su objetivo es implantar un sistema de albarán electrónico, mediante el cual la fundación pueda consultar los stocks de cada hospital y cada centro para saber qué tipo sanguíneo necesitan de manera más inmediata. Por otro lado, también tratan de valorar con la mayor exactitud que enfermedades o procesos requieren de más donaciones. Al respecto, Jiménez señala que un 60% del consumo de hematíes y plaquetas va destinado a pacientes con cáncer hemato-oncológicos. Esto es un hecho estable e incluso universal, afirma. El cáncer, cuenta, no se toma vacaciones por Navidad. Es por ello que inevitablemente las temporalidades vacacionales afectan a las reservas de sangre, pero, no obstante, muchos donantes tampoco se toman vacaciones, cuenta con ilusión.

El recorrido de la sangre

Todos los tipos son necesarios
Jiménez hace especial hincapié en la importancia de todos los grupos sanguíneos. Los conceptos de donante o receptor universal, asociados a tipos sanguíneos concretos, se han quedado antiguos. “Son conceptos de cuando se donaba sangre total”, cuenta. Ahora, si bien en la donación común al donante se le extrae sangre total, ésta es separada en la unidad de fraccionamiento. Al paciente le llegará tan solo el tipo celular que necesite. Por lo tanto, de una misma donación se pueden salvar tres vidas, una por cada tipo celular sanguíneo. En los hematíes, por ejemplo, las personas del llamado grupo 0, pueden donar a todo el mundo. En el caso de las plaquetas, se presta atención al grupo RH-. En el plasma, el donante estrella es el AB. Al ser tres componentes diferentes en una misma muestra sanguínea, siempre, alguno de ellos, será deseado. “Todos los tipos son bienvenidos”, afirma.

Donación por aféresis
Uno de los tipos de donaciones es la realizada por aféresis, que recuerda a la diálisis. La sangre es extraída del donante como de costumbre, con la diferencia de que a medida que se obtiene se separa, con una máquina, el componente celular de interés (por ejemplo, pueden requerirse plaquetas). El resto de sangre se reintroduce en el donante. En una donación común, se extraería la llamada ‘sangre tota’ y sería trasladada íntegramente a la unidad de fraccionamiento.

En este caso, se suelen donar plaquetas o plasma, de manera que el número de hematíes queda intacto. Eso conlleva varias ventajas. En primer lugar, la temporalidad de esta donación varía: en la común, se requieren dos meses de pausa antes de volver a donar, mientras que en este caso, teóricamente se puede repetir a las 48 horas. En general, no se hace eso, detalla Gutiérrez: “Solo en algunas excepciones, como cuando tenemos a alguien con un fenotipo plaquetario muy infrecuente y hay recién nacidos con alteraciones inmunológicas”. Otra de las ventajas del proceso es que, al no afectar a los hematíes, síntomas asociados a su carencia como la debilidad y el cansancio no aparecen. Respecto al plasma, puede recuperarse en la misma donación si se ingiere la cantidad necesaria de líquidos. Las plaquetas tardarán 48 horas. En cuanto las incomodidades del proceso, destaca que es más largo que el común: dura en torno a una hora.

Este proceso solo se ofrece a donantes muy frecuentes, cuenta Gutiérrez. Asegura que el impacto en el donante es menor y anima a superar el miedo a la bata blanca.

Pioneros en el Banco de Leche Materna

Además del banco de sangre, la fundación cuenta un banco de tejidos. Cuentan con tendones, huesos, tejido ocular y leche materna, entre otros. El banco de leche materna fue, en 2001, el primero de todo el país y rápidamente se extendió. Actualmente, en España, hay catorce. Se trata de leche donada por madres, recogida por la fundación y conservada a -80º hasta su distribución. Esta iniciativa cubre las necesidades de niños calificados como “prematuros extremos”, que implica que pesan menos de 1.500 gramos. Estas situaciones suponen tal estrés que no solo repercute en el recién nacido, sino también en la madre, a quien se le puede detener la producción de leche de manera natural. En ese momento, y con previa prescripción por parte de un médico, el banco distribuye la leche hasta el pequeño.