Una sanidad más humana, antes personas que pacientes

"El profesional de enfermería es el que más se implica en una asistencia más humanizada porque su tarea es cuidar a las personas" Musicoterapia en Son Espases y Plantagrama en Can Misses para ayudar a los niños a sobrellevar su hospitalización

Musicoterapia con Pau Català en Son Espases para ayudar a los niños a sobrellevar su hospitalización. HUSE

El reputado neumólogo Alvar Agustí, director del Institut Respiratori del Clínic de Barcelona e impulsor de la Fundación Caubet-Cimera de enfermedades respiratorias en Mallorca, tuvo que superar una traumática experiencia de nueve semanas y media en la UCI a causa de una grave enfermedad (síndrome Guillain-Barré) para salir de la unidad con una visión diametralmente distinta de cómo debía de ser la relación entre médico y paciente.
Salió pensando que tan importante como el médico, o más, son las enfermeras, auxiliares y fisioterapeutas que están todo el día con el paciente. Y que el facultativo debería aprobar una asignatura que aún tiene pendiente, el de comunicarse y empatizar mejor con el enfermo. Asimismo, desde su salida abogó por acometer cambios en la UCI del Clínic.
De forma paralela, el Servei de Salut lleva años emprendiendo acciones para humanizar la asistencia sanitaria. La UCI de Son Espases, por ejemplo, ha ampliado palpablemente su horario de visitas. Si antes se permitía a los familiares ver a su allegado en periodos de media hora tres veces al día, ahora se mantiene el primero, de 8.15 a 8.45 de la mañana, para más tarde permitir estar dentro de la unidad desde la una de la tarde hasta las diez de la noche.
Han hecho suyo un proyecto promovido por un intensivista del hospital universitario de Alcorcón (Madrid), Gabi Heras, que no dudaba en afirmar que “hay mucho amor en las salas de los hospitales y hay que dejar que entre en las áreas asistenciales porque no hay ninguna duda de que ayudará a recuperarse a los enfermos, los curará antes ahorrando dinero y recursos al sistema sanitario”.

UCIs más accesibles

 

UCI pediatria neonatal. HUSE

El dato - Una Unidad de Cuidados Intensivos pediátrica neonatal abierta las veinticuatro horas del día

Prueba de la llegada de nuevos aires a la sanidad pública balear es la mayor accesibilidad de las familias a las UCIs, antes recintos reservados casi exclusivamente para el personal asistencial. Si las de adultos permiten ahora permanecer con el familiar enfermo desde las 13 a las 22 horas de forma ininterrumpida, la pediátrica neonatal autoriza a estar las veinticuatro horas del día, una medida beneficiosa para los neonatos y solo restringida en periodos de epidemias gripales.


 

UCI pediatria neonatal. HUSE

Siguiendo este axioma, la UCI pediátrica neonatal se mantiene las 24 horas del día abierta para las visitas con el objeto de que los parientes pasen el mayor tiempo posible con los niños con la salvedad de que, en épocas de epidemias infecciosas como la de la gripe, se limita la entrada a los padres para minimizar el riesgo de contagio a unos niños con una salud frágil.
Para hacer menos traumática la experiencia de los más pequeños en un ambiente tan hostil como es el de un hospital se han acometido muchas medidas. Así, entre las más recientes, la decoración se ha hecho acorde a los gustos infantiles en urgencias pediátricas y en cirugía mayor ambulatoria tras haber sido pintadas con estos motivos antes hospitalización pediátrica y el hospital de día de Son Espases para los más pequeños.
El pasado lunes, llegaron ocho tabletas (donadas por la asociación Calvià Lions) para hacer más amenas las interminables horas que los niños de Oncología pediátrica pasan en el hospital que se suman a las diez que donó el Club Rotary Palma Catedral a la UCI pediátrica. Recientemente, la Unidad Nocturna del Grupo A de la Policía Local de Palma entregó dos cochecitos eléctricos que los propios menores conducen (teledirigidos por un adulto) hasta los quirófanos y las pruebas diagnósticas haciendo menos traumática la experiencia. En la Pitiüsa mayor se suaviza la entrada en un quirófano de los niños con unas marionetas dentro de la iniciativa conocida como La Enfermera la, la la.

“Muchas veces los celadores son los únicos capaces de arrancar una sonrisa al paciente que llevan al quirófano”

Coche electrico. HUSE

La musicoterapia, de la mano de Pau Català, sosiega a los niños de Son Espases como lo hace el programa Plantagrama con los adultos en Can Misses, Eivissa. Y el acompañamiento en el parto, incluidos en aquellos en los que se programa cesárea, es otra de las mejoras asistenciales que ofrece el hospital de referencia.
Carlos Villafáfila, subdirector de Cuidados y Atención al Usuario del Servei de Salut, resalta que en esta legislatura “se ha consultado a los usuarios en todos los planes que tienen que ver con ellos”, comienza antes de recordar que el protocolo de atención a las personas trans se ha decidido con ellos así como que la Atención a la Cronicidad se ha consensuado con las principales asociaciones de pacientes.

Esther Prats Ferrer es delegada del sindicato de enfermería (SATSE) en Eivissa y Formentera. Recuerda que en Can Misses, centro de referencia de la primera, se ha implantado el programa Doghospital que permite a los pacientes de larga hospitalización ser visitados por sus mascotas por eso de llevar el amor, perruno en este caso aunque no por ello menos eficiente, a las zonas asistenciales para contribuir a la recuperación de las personas.
Pero antes de entrar a hablar de medidas concretas sostiene que “la enfermera es el ente más humano de todo este proceso (el asistencial). El problema es que a veces, por las excesivas cargas de trabajo, perdemos el norte”. Por eso aboga por conseguir crear unos puestos de trabajo “confortables, con flexibilidad laboral, adaptaciones… Porque el bienestar del trabajador se traslada al paciente, sin ninguna duda”.
A esta inquietud también responde el subdirector del IB-Salut subrayando que esta legislatura “ha sido la de la recuperación de derechos laborales”, dice recordando, entre otras medidas, el reconocimiento del solape enfermero (minutos que emplean estas profesionales para “pasarse” el parte de los pacientes que tienen a su cargo) como tiempo de trabajo efectivo.
Y partiendo de la premisa de un empleo “confortable”, Esther Prats ya empieza a hablar de que en Can Misses algunos servicios ya han implantado diez relajantes minutos de yoga al comenzar su jornada. O que cada año este hospital convoca un concurso de estrategias humanitarias cuyo ganador percibe una cantidad en metálico para cursos de formación además de la recompensa que le supone el hecho de que, por norma general, ve implementada su idea en el día a día del centro.
O que, por último, algunas profesionales de Can Misses se hayan sumado al proyecto Sueñón con el que se quiere acabar con la irrupción en plena noche, intempestiva, ruidosa y con encendido de todas las luces en las habitaciones de los pacientes para suministrarles su medicación. “Ahora intentamos suministrar la medicación a última y primera hora del día y entramos con una linterna menos perturbadora”, explica.
A esta iniciativa promovida por el Instituto Carlos III a nivel estatal “se han sumado todas las gerencias (hospitalarias) de las islas y desde el Servei de Salut se les ha facilitado el material necesario (linternas) para llevarla a cabo. No para todos los pacientes es necesario ni beneficioso tomarles la tensión a las seis de la mañana”, apunta Villafáfila.


El dato - Aumentan las quejas y los agradecimientos por el trato recibido

En los últimos cinco años han aumentado tanto las quejas como los agradecimientos de los usuarios por el trato recibido en el Servei de Salut, según los datos facilitados por este mismo organismo.
Así, desde 2014 hasta el pasado año, último ejercicio cerrado, los agradecimientos recibidos por el departamento de Atención al Usuario variaron en la siguiente proporción: 381 en 2014; 444 en 2015; 403 en 2016; 621 en 2017 y 614 el año pasado. Llama la atención tanto el cuantitativo como cualitativo salto pegado a partir de 2017.
Y haciendo buena la lectura de Carlos Villafáfila de que cada vez nos hacemos más exigentes y nos asusta menos presentar reclamaciones, las quejas por el trato recibido también han crecido sin pausa en la siguiente proporción, 741 en 2014; 821 en 2015; 917 en 2016; 989 en 2017 y 1001 el último ejercicio. La media de reclamaciones presentadas por todo tipo de motivos oscila entre las 8.721 de 2014 y las 10.431 del año pasado.


 

Celadores y limpiadoras

“El profesional de enfermería es el que más se implica en esta asistencia más humanizada porque su tarea es cuidar de las personas mientras que el médico se centra en curar la enfermedad”, sostiene Prats. Sin olvidarse de los técnicos en cuidados enfermeros (antes auxiliares de enfermería) y de los celadores y las limpiadoras de habitaciones ya que, recuerda, mientras que los primeros “son los únicos capaces de arrancar una sonrisa al paciente que conducen al quirófano”, las segundas “no dudan en interactuar con el enfermo y con su familia cuando realizan su trabajo”.
Porque de lo que se trata es de trocar la atención sanitaria del siglo XX dónde todo estaba cerrado a la del siglo XXI donde el paciente es el centro asistencial y tiene capacidad de decisión, concluye la enfermera.
En esto coincide plenamente Villafáfila quien, tras admitir que es cierto que hasta hace poco el paciente estaba “apartado”, piensa que lentamente esto empieza a cambiar. “El cambio va a llegar, seguro. Porque las personas son cada vez más conscientes de cuáles son sus derechos y de cómo nos gustaría que nos tratasen. Además, estamos perdiendo el miedo a presentar quejas y reclamaciones (ver recuadro de este reportaje)”, sostiene.
Por eso, es de la opinión que cada vez será menos infrecuente que, por ejemplo, un médico elimine una mesa de su consulta que actúa de barrera entre él y su paciente. O que se siente junto a él y le mire a los ojos y tenga un gesto cariñoso cuando le va a comunicar una mala noticia, concluye recordando la Consulta Por Rincones de Salud, una iniciativa de atención pediátrica más humana promovida por Tolo Villalonga, del centro de salud Es Blanquer de Inca. Porque en asuntos de tratar a los pacientes de forma más humana, no hay centros sanitarios de referencia. Tan solo hay personas que quieren ayudar y tratar bien a otras personas.