Niños leyendo en la biblioteca

La dirección general de Innovación trata de ayudar a los centros a dinamizar y potenciar sus espacios de lectura con programas como la Eduteca, un fondo virtual de préstamo.

Un grupo de estudiantes del CEIP Vialfàs de Sa Pobla en la biblioteca.
Un grupo de estudiantes del CEIP Vialfàs de Sa Pobla en la biblioteca. Foto: H.G.

“Mi mamá me decía ‘has de leer, has de leer’ y empecé a leer, y me encanta”, cuenta Marta Vilanova, una niña de ocho años que disfruta al sentir que puede “meterse dentro de los libros”.

Pero no todas las familias son como las de Marta ni todas las niñas tienen esa pasión por leer: una acción básica para estructurar el pensamiento, afinar la comprensión, desarrollar el espíritu crítico y aprender a expresarse (objetivos básicos de la enseñanza, armas contra el analfabetismo funcional). Por eso, como no todos los padres son como los de Marta ni todas las niñas son como Marta, el papel de las bibliotecas escolares es crucial.

En el CEIP Vialfàs de Sa Pobla trabajan desde 2013 para convertir la lectura en un puntal fundamental

Eso lo tienen muy claro en el ‘cole’ de Marta, el CEIP Vialfàs de Sa Pobla, que tiene el fomento de la lectura como uno de sus puntales. “Tener una buena comprensión lectora es clave para todo el aprendizaje”, razona su director, Miquel Àngel Pons: “Si no entiendes un problema de Matemáticas no podrás resolverlo: leer es todo”.

Miquel Àngel Pons
Miquel Àngel Pons, director del CEIP Vialfàs de Sa Pobla.

La importancia del espacio

En 2013-2014 comenzaron a repensar la biblioteca para que no fuera “un almacén de libros” sino un lugar “en el que dé ganas leer”. Buscaron un aula luminosa, renovaron el fondo bibliográfico (atendiendo a los gustos de los chavales), pusieron muebles adecuados, un colorido rincón para los más pequeños, alfombras... e incluso colocaron un sofá en la terracita para poder leer al fresquito.

Y a partir de ahí activaron mil iniciativas: cuentacuentos, un concurso para decidir la mascota de la biblioteca (ganó Mutis, la hormiga), trabajos temáticos, el ‘bibliopatio’, el carnet de biblioteca, la entrega de premios al llegar a un mínimo de libros leídos (incluyendo las chapas de Yo soy lector, que lucen los estudiantes con orgullo), las sesiones de leer en voz alta...

Un punto importante y que les requiere un esfuerzo a nivel de personal ha sido ampliar el horario de apertura y préstamo. Este año ya abren incluso dos tardes a la semana, un hecho que cumple una función social según señala Pons: “Tenemos un 30% de alumnado nouvingut y algunos tienen problemas para acceder a los libros, en sus casas no siempre tienen”.

Y el número de libros en el hogar es un indicador al que siempre se presta atención en las evaluaciones educativas, que hace tiempo que probaron el peso que tiene el índice socioeconómico de las familias en los resultados de los estudiantes. Aparece ahí otra función capital de las bibliotecas escolares como una herramienta más para que la escuela siga siendo ascensor social.

Las evaluaciones de la Conselleria muestran que sus alumnos están por encima de la media en comprensión lectora

¿Recogen frutos después de tanto esfuerzo? Además del premio Baldiri Reixac que recibieron en 2016 de manos de la Fundació Carulla por su trabajo alrededor de las Rondalles Mallorquines, Pons ve con satisfacción cómo sus alumnos están por encima de la media en comprensión lectora según reflejan las pruebas del Institut d'Avaluació i Qualitat del Sistema Educatiu (IAQSE). También ha comprobado que cuando pasan a 1º de ESO sus notas están por encima del promedio del resto de la clases.

Además su plan lector incluye un sistema acreditado para evaluar la evolución de la comprensión lectora de sus chavales desde 2º hasta 6º; un plan que incluye hasta 33 lecturas obligadas al año.

Porque la idea es que los niños lean por placer, pero todos los niños han de leer algo sí o sí. Ahora, como saben que hacer leer a un niño algo que no le interesa “puede ser una angustia”, les dejan elegir entre una larga lista de títulos.

Pons y varios alumnos, en la escalera ‘prolectura’ del colegio.
Pons y varios alumnos, en la escalera ‘prolectura’ del colegio.

Eduteca, la biblioteca virtual

Así este centro, inmerso en esta batalla por las letras, no dudó mucho cuando la conselleria de Educación plantó participar en un proyecto piloto de biblioteca virtual: la Eduteca.

El Vialfàs ha sido uno de los 18 centros que ha participado en esta plan, que permite a alumnos, padres y profesores descargarse de forma gratuita e ilimitada los 300 títulos ofrecidos por la empresa Odilo.

Esta opción el próximo curso estará disponible para todos los colegios e institutos, según explica a este diario Jaume Ribas, director general de Innovación y Comunidad Educativa que prevé dejar cerrada la adjudicación este verano.
Ribas es consciente de que en muchos centros la biblioteca ha tenido que ser sacrificada para albergar clases por el disparado aumento de alumnos de los últimos años.

Y mientras el Plan de Infraestructuras Educativas va a su ritmo para solventar estos problemas de falta de espacio y los centros tiran de creatividad apañando bibliotecas en cualquier rincón, desde su departamento, técnicos como Cristina Bellver tratan de ayudar a los centros a dinamizar y potenciar este servicio, facilitando recursos y buscando aprender de otras comunidades referentes como Galicia o Asturias.

Representantes de dos de estas comunidades participaron ayer y anteayer en la IV Edición de las Jornadas de Bibliotecas Escolares celebradas en Palma. En estas sesiones más de una quincena de centros de las islas intercambiaron experiencias y asistieron a ponencias como la impartida por Daniel Cassany bajo el título Bibliotecas escolares en la época del acceso abierto y las falsedades, retos y oportunidades.

La realidad de los institutos

Como suele pasar en el ámbito escolar, la realidad de los hábitos lectores varía mucho si hablamos de un colegio o de un instituto.

La transición a la Secundaria, la adolescencia y la irrupción masiva de los móviles en los bolsillos de los chavales hacen más difícil atraer a los alumnos a los libros. Es más difícil, pero se pelea. Así lo hacen por ejemplo Maria Contestí y Francisca Herrera, profesoras de lengua del IES Port d’Alcúdia.

Las profesoras creen que los móviles y las pantallas en general son una dura competencia para los libros

Este instituto es uno de los centros que el año pasado tuvo que sacrificar su biblioteca al no tener sitio donde meter a los alumnos. Hoy la ha recuperado a medias: es la sala en la que celebran los claustros y reuniones de profesores.

Contestí y Herrera siguen probando caminos para acercar los chavales a los libros, comenzando por familiarizarlos con la biblioteca y su funcionamiento.

Maria Contestí y Francisca Herrera, profesoras de lengua del IES Port d’Alcúdia
Herrera y Contestí fomentan la lectura en el IES Port d’Alcúdia. Foto: H.G.

 

En clase ellas ya notan, en aspectos como la expresión escrita, que el hábito de leer no está muy generalizado y cree que el contexto del instituto (en municipio turístico) no ayuda, señala Herrera.

Un 45% de los alumnos del IES del Port d’Alcúdia dijeron que leer les gustaba “poco o nada”

Hicieron una encuesta de hábitos lectores que confirmó sus impresiones: aunque un tercio de alumnos dijeron que les gusta leer, apenas un 10% dijo leer en su tiempo libre. Un 45% admitió que les gustaba “poco o nada”.

Pero muchos sí leían cuando era más pequeños, ¿por qué creen que se produce esta ruptura al llegar al instituto? Estas profesoras confirman que los móviles son “una competencia” muy fuerte de la lectura (¿y a cuántos adultos no les sucede lo mismo?).

Ellas van probado tácticas para tratar de ‘captar’ estudiantes. Por ejemplo, algo que les está funcionando es que en vez de fijar una lectura obligatoria de literatura catalana les dan una lista con varios títulos a elegir: todos están en la biblioteca y así cuando los chicos se acercan a por él ya tratan de engancharlos, haciéndoles otras recomendaciones. “El año pasado se prestaron 203 libros; éste ya vamos por 230”, apunta Herrera.

El ‘biblioreto’ anual

Además de participar en la biblioteca virtual de Eduteca, que les parece interesante pero que confían que aumente su fondo ya que “le falta material”, en el IES Port d’Alcúdia también tienen un club de lectura y han puesto en marcha el ‘biblioreto anual’, con una propuesta por mes: en enero, leer un libro de menos de cien páginas; en febrero, un cómic; en marzo, un libro recomendado... Según las van cumpliendo se les pone un sello en su tarjeta de validación y a final de año recibirán un premio.

No son mayoría los chavales lectores, pero sí hay un grupo de irreductibles (la mayoría chicas, como Emma, Carla, Júlia o Ariadna) que disfrutan con títulos fantásticos como El valle de los lobos o Harry Potter; ficciones históricas como El niño con el pijama de rayas; relatos de superación como Wonder e historias con su dosis de intriga como Mentida.

Arianda, Júlia, Emma y Carla, en la biblioteca del IES Port d’Alcúdia.
Arianda, Júlia, Emma y Carla, en la biblioteca del IES Port d’Alcúdia.

 

Los amoríos de juventud triunfan, añade Herrera, que en esta temática intenta seleccionar los que están mejor escritos o aportan algo más, como un trasfondo social. Evitan los libros que perpetúan mitos de amor romántico, control y posesión, pero si los chavales los leen al menos tratan de que lo hagan con visión crítica.

Al fin y al cabo ésa es otra de las misiones de la lectura: generar una mirada crítica y reflexiva.

Marta Vilanova

Finalista en un concurso mundial de jóvenes lectores

Marta Vilanova, alumna de 3º del CEIP Vialfàs de Sa Pobla, ha quedado finalista en el concurso de lectores jóvenes Odilo Young Readers, en el que podían participar los millones de niños que usan la biblioteca virtual de la citada empresa.

En este certamen, organizado con apoyo de la Unión Europa, Odilo valoraba el número de títulos leídos, la consistencia del hábito, diversidad y complejidad de los títulos... Entre los títulos preferidos de Marta están ‘El misteri del passat’ y los de Gerónimo Stilton.

De mayor le gustaría ser escritora o artista y le encanta que al leer “vives aventuras”.

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